EDITORIAL: Pablo Ross y los desvaríos de un pene hambriento

A conmocionado a la sociedad dominicana las serias imputaciones penales formuladas por el Ministerio Público contra el comunicador Pablo Ross, en la que presuntamente éste habría cometido incesto con una hijastra desde hace cuatro años atrás.

En torno a la figura de Pablo Ross nunca se habían ni rumorado ni señalado actos inmorales que pusieran en duda su credibilidad pública. Los únicos señalamientos que se formulaban contra su persona le eran propio a cualquier personaje público que este involucrado en las lides políticas y que emita opiniones que choquen con intereses económicos, políticos o comerciales.

La lamentable situación por la que atraviesa Pablo Ross se suma a otras en las que funcionarios públicos, personajes de los medios de comunicación y figuras de renombre han estado involucradas en actos igualmente bochornosos y repudiables.

Provoca estupor que una persona con un nivel intelectivo muy por encima del promedio, vinculado a los mas importantes círculos del poder político y las mas prestigiosas marcas comerciales del país, cometería tan repugnantes actos que vulneraron la tibia y primaveral inocencia de una niña.

Al parecer el comunicador no sabía contener los desbordes y los insaciables deseos de un pene profundamente hambriento y sediento.

Inclusive ya han salido a relucir otros casos en los que supuestamente otras comunicadoras fueron victimas sexuales del Sr. Ross.

Este caso debe servir de ejemplo para aquellos hombre públicos que por estar vinculados al poder político creen que nunca serán alcanzados por el brazo justiciero de nuestro sistema judicial.

Los actos que transgreden la normas establecidas para la convivencia social armónica tienen consecuencias penales y morales.

De pronto ya el comunicador Pablo Ross ha sido condenado moralmente por la sociedad en lo que el sistema de justicia decide si también le correspondería la condena penal que lo pudiese postrar por un largo periodo en una cárcel.