EDITORIAL: Santo Domingo huérfana

Santo Domingo a pesar de ser la primera ciudad fundada por Cristóbal Colón y el grupo de aventureros que le acompañaron en la odisea del 1492, es una urbe que se encuentra huérfana de autoridades públicas que la hagan un espacio armónico y sostenible para la vida ciudadana.

Los altos niveles de polución y contaminación sónica que afecta nuestra capital la están convirtiendo en un lugar altamente inhóspito e invivible para la vida humana.

No tenemos una gobernación municipal que implemente las correspondientes medidas tendentes a revertir este acelerado proceso de deterioro y autodestrucción que experimenta la ciudad de Santo Domingo.

Es una ciudad sin dolientes, huérfana y abandonada por una alcaldía que en dos años de gestión ha demostrado una extraordinaria incapacidad para gobernarla, dirigirla y encaminarla hacia el sitial que merece como ciudad icónica de la reconfiguración civilizacional que tuvo este lado del mundo a partir del 1492.