Amable Aristy Castro, tres decenios en el cacicazgo de la inmunidad

Articulo original del diario  acento.com d/f  07-2011, lo publicamos nueva vez porque lo consideramos fundamental para la construcción de una cultura ciudadana en la que el olvido sea desterrado para darle paso de una vez por toda a una ciudadanía crítica y con cultura politica.

SANTO DOMINGO, República Dominicana.- El título “nobiliario” de cacique pende sobre su cabeza como una aureola protectora. Por cada decenio suyo en la escena política, se alzan a su alrededor, infranqueables hasta ahora, las tres torres de un principado: poder, dinero e inmunidad.

Aunque ha sido blanco de acusaciones graves, de parte de opositores políticos y de sus propios correligionarios, así como puesto en evidencia en reportajes de investigación periodística, este hombre siempre sale a flote y apenas se inmuta.

El 25 de abril del presente año el dirigente reformista y coordinador general de la corriente “Sangre Nueva”, Francisco Rondón, declaró que el senador por la provincia La Altagracia, Amable Aristy Castro, está apostando al tiempo para que “caigan en el olvido” las acusaciones de corrupción que habría cometido en la Liga Municipal Dominicana (LMD).

Sostuvo que con esa actitud el legislador y ex candidato presidencial del PRSC busca burlarse de las autoridades del Departamento de Prevención contra la Corrupción Administrativa (DPCA) y del país, “como si las auditorias de la Cámara de Cuentas que revelaron las irregularidades no tuvieran ningún valor ni importancia para la Justicia y la sociedad”.

Se refería Rondón a que en un reportaje de El Informe, con Alicia Ortega, se había revelado como el “senador eterno de La Altagracia” dilapidó y malversó cientos de millones de pesos del pueblo dominicano que tuvo bajo su administración en la Liga Municipal Dominicana (LMD) entre los años 1998 y 2010, gracias al apoyo de los partidos Reformista Social Cristiano (PRSC), De la Liberación Dominicana PLD) y Revolucionario Dominicano (PRD).

Por ese mismo caso, la Alianza Dominicana Contra la Corrupción (ADOCCO), que solicitó a la Cámara de Diputados iniciar una investigación para que Aristy Castro sea sometido a un juicio político.

La ONG consideró que son “graves” los resultados de la auditoría que la Cámara de Cuentas entregó a la Dirección Nacional de Persecución de la Corrupción Administrativa (DPCA) y que éstos “evidencian la existencia de indicios de responsabilidad penal debido a inobservancias legales y contables”.

En Amable Aristy Castro el sustantivo señor se ha vuelto un prefijo de su nombre. Las dimensiones de su poder le permiten al tres veces diputado, tres veces senador por la provincia La Altagracia y ex secretario de la Liga Municipal Dominicana (LMD) no trasladarse por tierra desde Higüey hasta la capital, sino sobrevolar en su helicóptero rojo varias provincias, una hazaña inconcebible en sus tiempos de mensajero en el Banco Popular de la República Dominicana, por allá por la década de los 60.

Un niño humilde

Nacido en 1949 en la sección El Bonao, de Higüey, su primer empleo fue como conserje en la oficina de La Ganadera, luego fue secretario de la Fiscalía de Higüey, y desde allí pasó al banco. “Mi hijo era un niño muy humilde, muy sencillo y muy cariñoso. Le gustaba mucho trabajar”, dijo en una ocasión su madre, Oliva Castro, en un video de campaña electoral, que aún está colgado en Youtube.

De voz aflautada y ademanes lentos, escuchándolo hablar nadie diría que este hombre de unos cinco pies cinco pulgadas de estatura es, sin mencionar sus millones de pesos y su gusto por regalar dinero, dueño de un poderío que en el Este no tiene punto de comparación y cuyo influjo alcanza las élites del poder político. En la capital, Amable tiene una gran mansión en Cuesta Hermosa II, un residencial tan hermoso como exclusivo en Arroyo Hondo.

Gracias a la magia de la política dominicana, el más rentable de todos los negocios y el de menor riesgo, el que fuera conserje y mensajero hoy se da el lujo de tener su propio Roll Royce Phantom en Miami, con una placa que dice “Amable”, en lugar de llevar algún número, como toda una celebridad del Jet Set norteamericano.

Como todo jefe, hombre que tiene y sabe usar el poder, el dinero y las influencias, Amable despierta temores y amores. En su natal Higüey, los que no tienen nada que decir a su favor, prefieren callar. Amable reparte dinero, regala motores, da becas, hace casas y dona medicamentos para personas enfermas. También lo han acusado un sinnúmero de veces de corrupción, con tan buena fortuna que en ningún caso ha tenido que enfrentar consecuencias judiciales en su contra.

En estos momentos su compañero de partido, el canciller Carlos Morales Troncoso, trata de quitarlo de su camino hacia la candidatura presidencial del PRSC y en la competencia por la Presidencia de la República. Pero Amable sabe más que eso, y hace guiños al unísono a Danilo Medina y a Hipólito Mejía

Miedo o respeto, pocos se atreverían a opinar abiertamente sobre el juicio político que la Asociación Dominicana Contra la Corrupción (Adocco) solicitó en contra de Aristy Castro a causa de un supuesto mal manejo de 116 millones de pesos en su gestión en la Liga Municipal Dominicana, según reveló una auditoría de 2006 de la Cámara de Cuentas.

Mucho menos expondrían en público su parecer sobre las dos villas en Jarabacoa que tiene asignada por un polémico contrato de arrendamiento que han tildado de irregular y sobre el cual hay un recurso de nulidad, por tratarse de un bien del Estado, que fue repartido entre funcionarios, políticos, periodistas y militares.

Señalar a los corruptos desde el Congreso

En Higüey, por alguna razón, le han dado a Amable la fama de ser el “dueño de media provincia”, no solo porque posee varios dealers o concesionarios de automóviles, sino porque es propietario de grandes extensiones de terrenos a todo lo largo y ancho de la provincia La Altagracia.

Amable repartiendo puerquitos en su campaña electoral de 2008.

Antes de que le diera por lanzar papeletas a las multitudes desde un helicóptero, hubo una época, sin embargo, en que Aristy Castro era visto en el pueblo más como un defensor de los menos afortunados de la sociedad que como un poderoso terrateniente o un abarcador líder político.

Por la década de los 80, específicamente en 1982, cuando estrenaba su primer cargo como diputado con apenas 33 años de edad, Amable llegó a denunciar que el síndico de Higüey estaba “tomando decisiones al margen de la ley”, y llegó a solicitar a la Cámara de Diputados que interpelara al funcionario por supuesta corrupción.

Desde las alturas de su peldaño en el Congreso Nacional, un Amable en apariencia alérgico a la corrupción seguía señalando con el dedo índice los actos que consideraba de corrupción.

Para 1984, cuando estaba por cumplir dos años como congresista, los ímpetus y los afanes de transparencia de Aristy Castro no habían mermado. En ese año denunció que en el municipio de Higüey había un tráfico ilegal de madera bajo el amparo de la Dirección General de Foresta.

“Diputado denuncia represión policial”.

“Diputado denuncia represión policial”. Bajo este titular salió publicado en 1984 que “el diputado reformista Amable Aristy Castro denunció ayer que 64 agricultores  pertenecientes a la Junta Agropecuaria de Higüey fueron detenidos por miembros del Servicio Secreto y calificó el hecho de “represivo y brutal””.

En 1985, el entonces diputado Amable Aristy Castro solicitó al director general de Cédula, que ordenara una investigación al encargado local de la Cédula en el municipio de Higüey, a quien acusó de estar cometiendo “graves irregularidades” en el desempeño de sus funciones.

Para 1987, ya en segundo periodo como diputado, Aristy Castro hizo una revelación en la Cámara Baja. Una mafia se dedicaba a organizar viajes en Yola desde Higüey hasta Puerto Rico. Y pidió la intervención del secretario de las Fuerzas Armadas, teniente general Antonio Imbert Barreras, para que detuviera los viajes ilegales hacia Puerto Rico.

Sin embargo, dos años después era a él a quien acusaban de organizar viajes en yolas que, atestadas de dominicanos y dominicas, zarpaban desde puertos clandestinos de Higüey hacia Puerto Rico. El entonces diputado Aquiles Hidalgo, del Partido Revolucionario, fue quien hizo la denuncia en la Cámara Baja.

“Todo el mundo coincidía en Higüey y en Nisibón con que el diputado Amable Aristy Castro era cómplice en los viajes ilegales. Nosotros tenemos la grabación de esa situación y eso hay que decirlo aquí caiga quien caiga”, dijo Hidalgo ante sus colegas diputados el 24 de octubre de 1989.

Tras varios intentos por hacerle entender al policía sobre quién descansa la autoridad que delega el pueblo en una democracia, el senador Alburquerque perdió la paciencia y junto a sus compañeros legisladores echó abajo la barrera y pronunció su famosa frase “¡Entre todos coño!”, que con el paso del tiempo la gente ha transformado en “¡Entre to..!”

A esta imputación, Luis González Sánchez, entonces presidente de la Cámara de Diputados respondió con una frase que aún retumba en los ecos de la historia: “Si yo pudiera empujar la yola yo también la empujo para que se vayan a escapar a Puerto Rico”.

Más tarde, una comisión determinó que esto no era cierto, pero los rumores de su participación en esos viajes se extendieron, como los ecos, por el país y por las décadas.

Quedó la inconformidad, no obstante. Un cura de la provincia La Altagracia pidió a la comisión “que investigue bien”. Los perredeístas exigían disolver la comisión por no cumplir los objetivos.

La bienaventuranza entre escándalos y acusaciones

La década de los 90 empezó para Amable Aristy Castro con particular bienaventuranza. En el mismo año en que Joaquín Balaguer les ganó a Juan Bosch y a José Francisco Peña Gómez la carrera por la presidencia, el poder político y económico del Cacique de Higüey se consolidaba al pasar de ser un diputado a senador de la República.

En una suerte de coincidencia, a Amable Aristy Castro le tocó colocarles la banda presidencial a Balaguer en 1994 y a Leonel Fernández en 1996. En su fuero interno, el senador había empezado a acariciar la idea de convertirse en Presidente de la República de la mano del Partido Reformista Social Cristiano.

Como un halo protector, el poder, el dinero y la inmunidad nunca lo abandonaron. Ni siquiera cuando en 1997 se produjo el escándalo de los terrenos de playa Macao, que ocasionó que inversionistas del extranjeros se querellaran en las misiones diplomáticas de sus países, porque militares del Aristy Castro los habían despojado de 2 millones de metros playeros cuyo costo ascendía a 50 millones de dólares.

Los extranjeros apoderaron del caso a las misiones de Estados Unidos, España y Venezuela, porque los terrenos con vocación turística que habían comprado les fueron entregados de manera irregular a familiares de Aristy Castro, entonces presidente del Senado.

En 1998, en el Senado, uno de los funcionarios bajo su mando introdujo “sutilmente” dos artículos en la Ley General de Telecomunicaciones, que ya había sido aprobada en segunda lectura, después que el proyecto llegara al despacho de Amable, entonces presidente del Senado.

El funcionario en cuestión había “incrustado” un acápite al artículo 119 y había alterado el literal “b” del artículo 123.

Ramón Alburquerque, en ese mismo año, dijo que Amable había malversado 10 millones en la presidencia del Senado, pero luego se retractó y redujo su declaración a “irregularidades”, pero no delito.

“¡Entren todos!”. La Liga de los placeres

Cuando en 1999 el dirigente perredeísta Ramón Alburquerque pronunció su famoso “¡Entren todos, coño!”, en un conflicto por alzarse con el poder que significa la Liga Municipal Dominicana, nadie podía imaginar que Amable Aristy Castro, que saldría vencedor sobre Julio Mariñez, terminaría cumpliendo 12 años en esa institución.

Amable había hecho esfuerzos sobrehumanos para quedarse con la Liga. Contando con el padrinazgo del líder del Partido de la Liberación Dominicana y presidente de la República, Leonel Fernández, y con el líder de su partido, el PRSC,  Joaquín Balaguer, además de sus propias artimañas, prácticamente todo estaba consumado. Por más que el PRD se resistiera, sus regidores y alcaldes comenzaron a ser “persuadidos”.

Luis González Sánchez, entonces presidente de la Cámara de Diputados respondió con una frase que aún retumba en los ecos de la historia: “Si yo pudiera empujar la yola yo también la empujo para que se vayan a escapar a Puerto Rico”

El 12 de diciembre de 1998, la dirigente perredeísta Leonor Sánchez Baret le hizo una acusación de “comprar regidores para arrebatarle la Liga Municipal al PRD”.

“Yo tengo las pruebas de que el propio Amable fue a San Francisco de Macorís, a Las Guáranas donde la regidora de Fedomusde, hacerle el ofrecimiento, le ofreció primero 500 mil pesos y llegó hasta 2 millones y una yipeta…esa compañera tiene mucha fuerza moral y lo rechazó…es una heroína que hay que enarbolar en este país que no se dejó prostituir”, reseña la prensa de entonces.

Camino hacia el 26 de enero el nerviosismo y la crispación aumentaban. Hasta que el presidente Fernández ordenó la ocupación de la sede de la Liga Municipal Dominicana por las fuerzas de la Policía Nacional, encabezadas por el jefe de entonces, el general Sanz Jiminián.

Fue frente a este jefe de Policía que el senador Alburquerque, senador de Monte Plata y presidente del Senado, encaró reclamándole el derecho a entrar en el edificio de la LMD, con una comisión de senadores. Nadie se iba a imaginar que un policía se atreviera, por arrogancia o desconocimiento de lo que son las reglas de la democracia, a impedir el paso a los representantes del principal Poder del Estado, el Legislativo a un edificio público.

Efectivamente, tras varios intentos por hacerle entender al policía sobre quién descansa la autoridad que delega el pueblo en una democracia, el senador Alburquerque perdió la paciencia y junto a sus compañeros legisladores echó abajo la barrera y pronunció su famosa frase “¡Entre todos coño!”, que con el paso del tiempo la gente ha transformado en “¡Entre to..!”.

Entonces sonaron disparos de escopetas, se lanzaron bombas lacrimógenas, varios reporteros resultaron heridos, y monseñor Agripino Núñez Collado, que estaba tratando de mediar, tuvo que ser trasladado de urgencia para recibir auxilio médico ante el efecto asfixiante de los gases lacrimógenos. ¡Todo para que Amable Aristy Castro se convirtiera en el secretario general de la Liga Municipal Dominicana, a pesar de que su partido no tenía la mayoría de los regidores ni alcaldes!

Amable comenzó así su reinado en la Liga Municipal Dominicana y, en el 2000, Johnny Ventura, para la época síndico del Distrito Nacional lo sometió por descontarle a la alcaldía, sin autorización, un dinero para pagarle a una compañía recolectora de basura.

Pero lo increíble todavía estaba por ocurrir. Ese PRD que sufrió la imposición del poder en su contra, terminaría rendido a los encantos del cacique de Higüey cuatro años después del “ligazo” de 1999. A partir del año 2000, cuando el PRD retorna al gobierno, con el presidente Hipólito Mejía, Amable Aristy Castro vio acrecentar su valor en el mercado político, con los cortejos del PLD y del PRD al unísono. El PRD terminaría favoreciendo la reelección de Amable Aristy Castro en la LMD por dos ocasiones consecutivas, de común acuerdo con el PLD y el PRSC.

En 2006, no obstante, dio la impresión de que la suerte de Amable se revertía. El 15 de agosto, justo un día antes de que Amable Aristy se juramentara nueva vez como senador por La Altagracia, Estados Unidos decidió revocarle la visa B1/B2 (de negocios temporales y turistas), por considerarlo “inelegible”, conforme a la Ley de Inmigración y Nacionalidad de ese país.

“Debido a que los registros personales de visas son confidenciales conforme a las leyes de los Estados Unidos, no podemos ofrecer más detalles sobre este caso”, había dicho la embajada de Estados Unidos en un comunicado público.

Para Carlos Morales Troncoso, Amable Aristy Castro constituye un dolor de cabeza en estos momentos.

Pero la suerte le acompañaba. En diciembre de ese mismo año, el entonces de EE.UU., Hans Hertell, confirmó que le habían concedido a Aristy Castro una visa humanitaria, para tratarse en esa nación porque había tenido un ataque cardiaco.

Apenas unos meses después, en febrero de 2007, Amable Aristy reunió a su familia en su casa de Cuesta Hermosa y les anunció que le devolvieron la visa porque salió limpio. Claro que no explicó en qué consistió la limpieza, ni cuáles sucios se le acusaba hasta provocar que le retiraran la visa. De nuevo un hombre público se negaba a dar explicaciones.

Hoy El Cacique continúa gozando de inmunidad parlamentaria, es aspirante a la presidencia de la República por el Partido Reformista Social Cristiano y conserva el poder de negociación para aliarse con el partido que prefiera en la región Este y las tres provincias bajo su dominio particular e incluso en el ámbito nacional.

En estos momentos su compañero de partido, el canciller Carlos Morales Troncoso, trata de quitarlo de su camino hacia la candidatura presidencial del PRSC y en la competencia por la Presidencia de la República. Pero Amable sabe más que eso, y hace guiños al unísono a Danilo Medina y a Hipólito Mejía.

A pesar del pedido de juicio político hecho por la Alianza Dominicana contra la Corrupción (ADOCCO), para que explique el despilfarro de miles de millones de pesos en la LMD, puestos al relieve en un reportaje de la periodista Alicia Ortega, la suerte aún le sonríe al cacique de Higüey. Y de alguna manera se burla en las caras de quienes, con fina ironía, pretenden con un juego de palabras extraer la consonante N, y poner la P, en su bien resguardada inmunidad.

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