Banqueros titularizan cartera de préstamos y se la auto compran con dinero que aportan trabajadores a los fondos de pensiones

Titularizadora Dominicana (TIDOM) anunció la aprobación de su primer programa de emisión de valores titularizados por parte de la Superintendencia del Mercado de Valores (SIMV).

Informaron que esta es la primera emisión de este tipo que se realiza en la República Dominicana y fue aprobada por un monto de hasta RD$ 2,000 millones.

Carlos Marranzini, gerente general de TIDOM, expresó que “este es un hito en el mercado de valores de la República Dominicana y una gran noticia para TIDOM, pues muy pronto podríamos ofrecer al mercado esta emisión”.

La emisión estará dividida en tres series: TIDOM A con el 92.5% de los valores, subordinada TIDOM B con un 7.5% y subordinada TIDOM C con un 1.2% de los valores. Los títulos tendrán un valor de RD$1.00 y la inversión mínima será de RD$1,000.00.

Mediante este novedoso mecanismo puesto en marcha inicialmente por el monto de $2 mil millones de pesos, los bancos nacionales podrán convertir sus respectivas carteras de préstamos en «valores titularizados» los cuales podrán comprarse ellos mismos haciendo uso de los fondos de pensiones que por mas de $400 mil millones de pesos han aportado los trabajadores dominicanos.

Es un instrumento moderno muy propio de países donde existen instituciones públicas fuertes, supervisión férrea y un verdadero régimen de consecuencias implacable. Pero, en países como la República Dominicana, con débiles instituciones y un sistema democrático totalmente corrompido, resulta altamente cuestionable y hasta peligroso. «Hablamos de que las pensiones de los dominicanos serán invertidas en préstamos empaquetados que no han pasado por un riguroso proceso de supervisión estatal», dijo un especialista en el tema.

En la República Dominicana las Administradoras de Fondos de Pensiones son propiedad de los principales bancos del país, los cuales también influyen en la elección de cualquier funcionario público vinculado al sector económico y bancario.

Es por esto que lamentablemente resulta difícil creer en la sostenibilidad en el tiempo de este nuevo mecanismo mediante el cual la banca nacional oxigenara aún más sus arcas, todo ello sin la requerida supervisión ciudadana, la cual es la que debería tener la última palabra en torno al destino de los fondos que sacrificadamente aporta todos los meses a las AFP.

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