Comunicadora Kiara Romero arrastraba vacío existencial porque fue violada por su padrastro a los 9 años

La presentadora de televisión Kiara Romero, quien sufrió fracturas en cuerpo tras lanzarse de un tercer piso con fines suicidas, había publicado hace dos días un mensaje en su cuenta de Instagram haciendo referencia que, a veces cuando se piensa en el final, es una oportunidad de todavía queda más.

La comunicadora es esposa del pelotero Carlos Paulino, receptor del equipo Los Gigantes del Cibao, también reveló hace dos meses que arrastraba un vacío existencial que en muchas ocasiones la llevó al borde de la muerte porque fue violado por su padrastro cuando tenía 9 años.

“A veces creemos que puede ser nuestro final o el final de algo, y solo es una oportunidad que Dios nos da para demostrarnos que todavía tenemos mucho para dar, que todavía queda lo mejor de nosotros.….Ahí está la luz”, fue el mensaje colgado hace dos días en su cuenta de Instagram kiararomerooficial

Romero recibe asistencia en un centro médico privado y conforme a datos preliminares presenta fracturas en los dos brazos y las dos piernas y politraumatismo.

PASADO FUNESTO. En el programa de televisión “Chévere Nights”, Romero reveló en el mes de septiembre que su verdugo fue su padrastro.

La comunicadora francomacorisana reveló que ese suceso la dejó tan marcada, que le tomó 18 años superarlo.

Dijo que fue una situación muy difícil que tuvo que manejar todos esos años, reconociendo frente a esto que su peor error “fue callar”.

“Yo cometí el error de callar y nunca decírselo a mi familia por miedo, por vergüenza, porque en ese momento estaba amenazada, tenía temor de que le hiciera algo a mi madre, o a mi hermanos. Era un hombre muy violento”, comentó.

Continuó diciendo en su testimonio: “Desde los 9 años fui cautiva de una violación que trajo consigo un vacío existencial, lo que a su vez me llevó al borde de la muerte en muchas ocasiones”, dijo la mujer en aquella ocasión.

Agregó en esa entrevista: “Le perdí el amor a la vida, me perdí el amor a mi misma, pero entonces Dios me encontró. Sanó mis heridas, me enseñó a perdonar, me reconcilió con esa niña pérdida que aun habitaba en mi interior, me dió la oportunidad de ver a mi hijo nacer y formar una hermosa familia, no fue fácil, pero comprendí que el peor error lo cometí cuando decidí: Callar”.