Danilo desde Madrid aboga por la protección del Medio Ambiente mientras el país que gobierna está siendo salvajemente depredado

En su participación en la Cumbre del Clima de Naciones Unidas (COP25) en Madrid, el presidente Danilo Medina abogó por la protección del medio ambiente como medida necesaria para mitigar los estragos del cambio climático y reducir los efectos devastadores de los huracanes que todos los años provocan enormes pérdidas materiales y de vidas humanas en la región.

“Nuestro país se encuentra intensamente dedicado a cumplir la meta de reducir en un 25 % las emisiones antes del año 2030, tomando como base emisiones registradas en 2010”, dijo Medina, para lo que “aceleramos el paso, porque estamos decididos a alcanzar la neutralidad de carbono para 2050″.

También indicó que para lograrlo han puesto en marcha toda una serie de iniciativas, entre las que destacó lo que denominó el programa de reforestación más ambicioso de la región. “Estamos avanzando con fondos propios y con el apoyo del BID, en la reforestación de más de 767,000 tareas de tierra que permitirán recuperar las cuencas de los ríos”, dijo.

«El programa de reforestación más ambicioso de la región¨, dijo Danilo que su gobierno lleva en marcha en una República Dominicana que se encuentra en estos momentos siendo vilmente depredada por grupos de facinerosos que impunemente depredan las capas boscosas de la isla y extraen materiales de construcción de los cauces de los principales ríos.

De pronto pareciera que en Madrid se encuentra el doble de un presidente que no ha demostrado el más mínimo compromiso con la protección del medio ambiente y los recursos naturales del país que gobierna. Si hay una obra pública que evidencia esta incapacidad, ahí está la irresponsable construcción de una parada de autobuses que realiza el gobierno central en los litorales del Parque del Este y el Parque de Los Tres Ojos en Santo Domingo Este. Grupos proteccionistas han señalado que esta construcción provocará la extinción de decenas de especies acuáticas que se encuentran sumergidas en las aguas subterráneas que hay en la zona, aparte de la enorme contaminación ambiental que provocará el monóxido de carbono que expulsan los autobuses del transporte público que harán uso de esta parada.

Todo esto ocurre en una República Dominicana que ha visto reducir drásticamente su capa boscosa y que tiene como nación vecina a una Haiti que se encuentra casi totalmente depredada, la cual para satisfacer sus necesidades de carbón para el cocido de los alimentos recurre al corte ilegal de madera en territorio dominicano.

Lo peor es que todo esto pasa sin ningún tipo de miramiento ni preocupación manifiesta por parte del oficialismo. El mismo oficialismo encarnado en quien ahora desde los litorales de la madre patria eleva su voz en defensa de lo que nunca ha defendido en su país.