Durante gestión David Collado se ha afianzado proceso de haitianización de la ciudad de Santo Domingo

A pesar de que en la campaña del 2016 el hoy alcalde David Collado había prometido al electorado resolver la problemática de la ocupación masiva de los espacios públicos por parte de vendedores informales, fundamentalmente inmigrantes haitianos, aun persiste la problemática en la ciudad de Santo Domingo a semanas del joven politico abandonar el cargo.

Fue este uno de los temas que precisamente motivaron al electorado negarle nuevamente el voto al tres veces alcalde Roberto Salcedo y dárselo a un David Collado que generó amplias expectativas ciudadanas. Pero esas espectativas lamentablemente se fueron desvaneciendo en la medida que avanzaba el tiempo y los capitalenos veían que el alcalde Collado procuraba no tocar temas que le pudieran afectar su popularidad. Por eso hemos visto como su gestión se ha concentrado fundamentalmente en hacer inversiones millonarias en la Zona Colonial y en el Malecón de Santo Domingo, quedando en un segundo plano la implementación de medidas urgentes y soluciones paulatinas para enfrentar el caos que se vive en los principales barrios periféricos de la ciudad, como lo es la falta de parqueos públicos, la ocupación de las aceras peatonales, la instalación de talleres informales de pintura al aire libre, la contaminación ambiental y sónica, así como también la falta de un sistema eficiente de recogida de basura.

Ha sido una gestión municipal que se ha descuidado enormemente de las verdaderas problemáticas que la gente quiere que le resuelvan.

Si hay una queja diaria de los ciudadanos que bien podría enfrentar el alcalde que aspire a ser recordado para toda la historia, lo es el tema de los denominados «parqueadores», la enorme cantidad de vendedores informales que hay en las calles y avenidas y la instalación de puestos informales de venta.

Resulta sorprendente que un ciudadano dominicano vaya a visitar la zona colonial o cualquier lugar público de la ciudad y se encuentre con un nacional haitiano que le lance un ticket de $100 y hasta $200 pesos como cuota obligada por el uso de la calle como parqueo. Y hay de aquel que no le pague la cuota exigida por ese inmigrante en su gran mayoría ilegal, empoderado y hasta muchas veces protegido por la municipalidad.

Por igual ha pasado con los vendedores informales que estan apostados en los semáforos y en las aceras peatonales, puestos que en su gran mayoría han sido ocupados por inmigrantes ilegales haitianos que han convertido a Santo Domingo en una Puerto Principe de habla hispana.

Gran pesar

Es lamentable el proceso de deterioro y degradación que vive la ciudad de Santo Domingo. Una ciudad que por su importancia histórica de Primada de America debería tener una eficiente gestión municipal que sirva de modelo a las demás ciudades de la region. Sin embargo no ha sido así, Santo Domingo hoy es un ejemplo de lo que debería evitar ser cualquier otra ciudad. Un lugar inhóspito, intransitable, contaminado, inseguro, arrabalizado e invadido por miles de inmigrantes ilegales haitianos que hacen todo cuanto les plazca sin temor a represalias por parte de las autoridades municipales.