George Soros invierte más dinero que nunca en promover su agenda progresista de un muro sin fronteras

Se trata de uno de los hombres más ricos del mundo, y también uno de los que más dinero invierte en mover los hilos para influir en la política global. Pero los millones que el magnate George Soros está metiendo en su fundación -la Open Society Policy Center- son cada año más. Más de nueve millones de dólares tiene previsto invertir este año la fundación de Soros, lo que sumado a lo gastado desde 2013, en los últimos cuatro años el multimillonario se habría gastado un total de 41,6 millones, según desvela el Washington Free Beacon.

¿Cómo influye en política Soros?

El dinero del magnate se reparte entre dos esferas principalmente. La principal, en EEUU, y el resto a lo largo del mundo. Dentro de los Estados Unidos Soros utiliza a personas con influencia para intentar evitar que se aprueben leyes que afecten a sus negocios e impulsar otras que le favorezcan. Algo que realizan también muchos empresario con dinero y poder. Pero es realmente fuera de EEUU donde el empresario mueve hilos en busca de impulsar su agenda progresista.

Las donaciones de Soros van dirigidas a su fundación, y es esta la que inunda de millones a ONG y otras fundaciones enraizadas en distintos países para que sean ellas las que, gracias a sus billetes verdes, pueden presionar a los gobiernos locales. Soros promueve el aborto, la eutanasia, la agenda LGTBI o movimientos como ‘Ocupar Wall Street’ y’Lives Black Matters’

Estas son elegidas cuidadosamente, pues la línea ideológica del magnate está bien definida: promueve el aborto y la eutanasia, el derrumbamiento de las fronteras físicas, los mitos de la superpoblación, al lobby LGTBI, el ateísmo y el feminismo o el matrimonio entre personas del mismo sexo.

Esta red desarrollada de organizaciones no gubernamentales es la herramienta perfecta para que el multimillonario promueva revoluciones, desobediencia contra la policía, disturbios, o movimientos como ‘Ocupar Wall Street’, ‘Lives Black Matters’, etc. La influencia de Soros en algunos países es tan fuerte que el presidente de Hungría, Viktor Orban, sacó una ley adelante para que la universidad que el magnate regenta allí publicase qué fondos recibía del extranjero, y poder sacar así algo de luz sobre los hilos que mueve en este país el filántropo.

Sus controvertidas actividades apenas le han causado revuelo legal, aunque sí que tiene causas pendiente. Actualmente está envuelto en un juicio de 10.000 millones de dólares por presuntamente orquestar la congelación de los contratos de minería de hierro de Guinea. El otoño pasado, DC Leaks publicó correos electrónicos de 2011 en los que revelaba que Soros pidió, y consiguió, que la secretaria de Estado Hillary Clinton interviniera en el conflicto albanés que estalló por la corrupción en el país.

El ex fiscal del Departamento de Justicia, J. Christian Adams, advirtió hace tiempo contra esta persona: “Los estadounidenses no entienden hasta qué punto Soros alimenta esta agenda anti-constitucional y antiamericana”. Ahora Soros va contra el presidente Donald Trump, a quien ya atacó durante la campaña electoral mientras regala de dólares de Hillary Clinton, y ha puesto más millones que nunca para acabar con el republicano.