Haití es un país desértico que terminará absorbiendo foresta dominicana para su sobrevivencia

Los datos más recientes que manejan las autoridades de Haití apuntan a que la vecina nación solo tiene una cobertura forestal de 1.52% de su territorio y una vegetal de 8.96%, según la Dirección de Información Ambiental del Ministerio de Medio Ambiente de República Dominicana.

Según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) Haití tiene forestada 3.5% de su superficie mientras República Dominicana cuenta con 40%. Hace unos años Medio Ambiente habló de un 39%, un dato demasiado optimista, si se toman en cuenta estudios como el realizado por esa misma dependencia que establece que Constanza perdió 21% de su cobertura boscosa, “al pasar de 602.95 km2 (71.60%) en 2012 a 478.50 km2 (56.81%) en 2014”.

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El investigador Eli Mena, de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) y de Medio Ambiente, considera que las áreas de café y cacao podrían sumar un 5% de cobertura boscosa a República Dominicana.

Mena sostiene que la cobertura vegetal ideal en la isla Santo Domingo dependerá de la función de cada bosque. “Aquí el desafío en estos momentos es priorizar la protección de los bosques productores de agua para garantizar que tengamos agua en calidad y cantidad adecuada; por tanto todos los bosques lluviosos, donde se origina el nacimiento de los principales ríos y sus afluentes deben ser protegidos como una prioridad nacional, porque de ahí depende la seguridad de República Dominicana”.

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Medio Ambiente ve con preocupación el deterioro de los ecosistemas en un país en donde más del 90% de la población demanda carbón vegetal para cocer los alimentos, lo cual explica, en gran medida, la destrucción de los bosques dominicanos para convertirlos en carbón, sobre todo los de las provincias de la zona fronteriza (Pedernales, Independencia, Bahoruco, Elías Piña, Dajabón y Montecristi).

Considera que el país tiene que trabajar con organismos internacionales porque, “la mejor ayuda que se le puede hacer a Haití es cambiar la cultura del uso del carbón y la leña por la del uso del gas”. “No hay que buscar ‘la fórmula del agua tibia’, no hay que inventar tantas filosofías, ni pagos de tantos consultores internacionales, ni tantos proyectos; Haití ha perdido millones de dólares en proyectos de reforestación”, dice. “Lo primero es bajar esa cultura de depredación y eso es tan sencillo como cambiar de carbón y leña hacia el gas y la estufa”, añade.