Jose Luis Taveras: Al Gobierno hay que demandarle reciamente sin sentimentalismos ni poemas

Jose Luis Taveras

El intelectual Jose Luis Taveras colgó en la tarde de hoy un mensaje en sus redes sociales donde advierte a la población incrementar las presiones para que el gobierno implemente mayores medidas tendentes a reducir el impacto del coronavirus en la salud de los dominicanos.

Citó como sistemas de sanidad como el de España e Italia han colapsado a pesar de que allí se invierte cuantiosos recursos económicos para garantizar la calidad en la asistencia médica que reciben los ciudadanos.

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Algunos han pretendido imputarme cierta insensibilidad con los esfuerzos del Gobierno para enfrentar la pandemia del COVID-19. Creo que, en momentos de crisis, lejos de alentar ingenuas sensiblerías se debe demandar frontalmente acciones severas acordes con el estado de emergencia que vivimos. Veamos las cosas en perspectiva: en esta fase se impone una participación simbiótica entre población y Gobierno. A la primera le corresponde guardar la cuarentena según los protocolos recomendados y al Gobierno brindar la asistencia médica oportuna y eficiente a los afectados. En ausencia de vacunas y tratamiento directo, el distanciamiento social es lo que hay que lograr, pero no es todo.

Mal que bien la mayoría de la población ha cumplido con el aislamiento responsable. Siempre habrá una franja de resistencia a acatar la medida, pero para eso está la fuerza pública y punto. La pregunta obligada es ¿está el Gobierno cumpliendo con su parte? Según el testimonio consistente de varios contagiados o sospechosos de contagio el sistema de emergencia no está funcionando adecuadamente. Llaman a las líneas dispuestas para la atención de esa emergencia en el Ministerio de Salud Pública y cuando lograr contactar les toman los datos y le prometen llamar; la llamada no se produce o demora días. Cuando no, le piden llamar al 911. El personal del 911 establece sus propias condiciones de atención o traslado. También han contado de dificultades con la obtención y aplicación de las pruebas, más con el proceso de internamiento hospitalario. Los que tienen medios económicos han logrado superar las dificultades de estos trámites a través de médicos de confianza que se convierten en gestores del proceso. Me pregunto: si eso es con algo menos de 500 casos ¿cuál será la situación en cuatro o cinco semanas cuando tengamos entre quince y veinte mil? Lo repito: el sistema de atención no está funcionando bien y debe ser auditado. Eso hay que denunciarlo, no para denostar si no para corregir. Una vez se armonicen los protocolos de coordinación y ejecución, entonces el Ministerio de Salud Pública debe publicar el trámite completo, paso por paso, desde la llamada hasta el internamiento. Si hay que subcontratar los servicios de operación del sistema que se haga, pero eso no puede seguir así.

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Señores, lo que hagamos ahora determinará la suerte de los próximos meses que son críticos en un país con un gasto público de apenas un 2.5 % del PIB (décimo en América Latina) y sin la capacidad instalada para responder a las demandas de un brote infeccioso como el que se avecina. Países como España, con un 8 % del PIB y una red formidable de hospitales, ha visto colapsar su sistema de atención. Italia, con algo menos del 6 %, pide ayuda al mundo para el envío hasta de tropas. La República Dominicana, aparte de no contar con camas, salas de terapias intensivas, medicamentos y equipos biomédicos suficientes, no tiene la experiencia para gestionar una crisis de esta hondura, por eso he sostenido y ahora enfatizo que la medida de habilitar y equipar hospitales provisionales debió adoptarse hace semanas. Apenas fue anoche que el presidente anunció muy vagamente “el alquiler” de dos clínicas privadas. Lejos de andar con palideces, en momentos como este, al Gobierno hay que demandarle reciamente sin sentimentalismos ni poemas.