Las antenas y torres de la muerte para los pilotos agrícolas en República Dominicana

Por Pedro Dominguez

EL AVIADOR, SANTIAGO, RD. – La colocación repentina de antenas y las torres eléctrica de alta tensión sin la debida señalización, es una de las principales causas de los últimos accidentes aéreos en la fumigación agrícola, que les ha costado la vida a pilotos aviadores de reconocida experiencia.

En el caso de las torres eléctricas por intermediación del Instituto Dominicano de Aviación Civil (IDAC) se reunieron con los ejecutivos de EDENORTE, para que sean colocadas las esferas rojas de gran tamaño en los cables de las líneas de alta tensión. Esto no se repite a lo largo de todo el tendido, sino en tramos muy cortos y determinados que están ubicados en las cercanías de aeropuertos, helipuertos y lugares en los que existe la posibilidad de que haya vuelos de aeronaves a baja altura.

EDENORTE en vista de que en ese momento no contaba con un presupuesto para colocar esferas rojas en toda la zona les suministro los mapas para que los pilotos agrícolas identificaran las fincas más peligrosas para las labores de fumigación aérea, para ellos instalar las esferas rojas, pero estos no respondieron a la identificación de estos puntos quedándose en el olvido.

El caso de José Ernesto Rosario Álvarez quien falleció el sábado 4 de marzo de 2017 cuando el avión Piper modelo PA-25-235 matrícula N-8569L, realizaba labores de fumigación, impactó contra una antena de telecomunicaciones, en un hecho que ocurrió frente al acueducto de Villa Tapia en el lado suroeste de la carretera Cabuya -Villa Tapia.

La antena, según nuestra fuente, pertenece a la Banca E y G, la cual en el momento del accidente no contaba con ningún tipo de autorización, aunque se desconoce si regularizaron su estatus con las autoridades.

A pena dos días del accidente de Rosario fue colocada de nuevo la antena, bajándole unos 40 pies de 140 pies que tenía la que provocó el accidente “para evitar problema con las autoridades” según expreso un empleado vinculado a la banca.

 A pesar del accidente aéreo, la antena fue reinstalada con las mismas fallas de seguridad, sin luces, ni señalización que les permita a los pilotos aviadores agrícolas cuando desarrollan sus labores poder identificarla.

Otro caso que sucedió y que causo mucho pesar fue el 14 de febrero de 2018 cuando el piloto aviador José Ramón Peralta con miles de horas de vuelos se encontraba realizando labores de fumigación en una finca de arroz en Sabana del Puerto-Jima, en Bonao, en un CESSNA 188B matricula norteamericana N-2451J, el cual impactó con un cable eléctrico de alta tensión sin señalización y se precipito a tierra.

José Ramón Peralta era el presidente de Aeroservicio del Valle el cual fundo el 24 de febrero del año 1980, con operaciones en Ranchito – La Vega, Cerro Gordo – Mao y Angelina – Cotuí.

El último caso sucedido fue el pasado lunes 5 de agosto de este año cuando el piloto aviador agrícola Octavio Carlo impactó con un cable de alta tensión en el sector Los Rieles en el municipio San Francisco de Macorís próximo a una finca de arroz.

Octavio Carlo un experimentado piloto aviador agrícola y uno de los pocos pilotos aviadores acrobático con que contaba el país, realizaba trabajo agrícola en la aeronave CESSNA Modelo A188B.

A pesar de que las antenas no están señalizadas y aparecen donde quiera, sin estar notificadas, las autoridades no supervisan las mismas, ya que en la mayoría de los casos las autoridades no saben dónde están ubicadas.

Un piloto aviador que reservamos su nombre, expresó a este diario digital que los cables son muy difíciles de ver, al no tener ningún tipo de señalización y aun sabiendo que están ahí, la percepción de la distancia es engañosa y la altura es un riesgo volar cerca de ellos.

Una de las técnicas que este experimentado piloto aviador recomienda es la de mirar las torres o los postes para poder tener una mejor percepción de la distancia real y no impactar con los mismos.

Mientras las autoridades que deben velar por la seguridad aérea de los pilotos aviadores agrícolas hacen muy poco ya que se encuentran en una oficina con aire acondicionado en la ciudad capital, al margen de lo que sucede en los entornos de los aeródromos donde operan los aviones de fumigación, las antenas y las torres eléctrica seguirá costándole la vida a este grupo de profesionales de la aviación agrícola sin que las mismas se den por enterada.