OPINION: Los Estados Unidos ganará la Guerra comercial contra China. Por Julio Díaz

Muchos analistas a nivel mundial han llegado a la conclusión de que, en definitiva, ningún país puede ganar una Guerra comercial. El principal argumento que esgrimen aquellos que defienden esa tesis dicen que la economía global está muy interconectada, y por lo tanto aplicar políticas comerciales proteccionistas apretarían el gatillo que desencadenaría en una recesión global.

Una realidad inexorable en el comercio internacional es que cuando existe mucha oferta en el mundo, mucha capacidad industrial, gran cantidad de materias primas, etc., es el comprador quien posee la ventaja, no el vendedor. Esta analogía se aplica a la perfección al conflicto comercial entre los Estados Unidos y China. El comprador tiene el poder, en este caso, ¿Quién es el comprador? Los Estados Unidos es el comprador, y China es el vendedor. Por lo tanto, si los Estados Unidos no estuviera comprando esos bienes de consumo provenientes de China, que son baratos y geniales. ¿Dónde China vendería esos productos que los Estados Unidos dejaría de adquirir? La verdad es que China no tiene acceso a mercados con el poder adquisitivo de los consumidores y con su potencial de consumo para venderlos, por ende, el crecimiento de la economía china se está desacelerando.

Otro factor que juega en contra de China en esta vorágine de la Guerra comercial es la enorme expansión de la deuda pública que sobrepasa el umbral del 250% de su PIB. Por otra parte, están lidiando con el sistema financiero clandestino o de la sombra, «shadow banking» como se conoce en inglés, que representa 20 trillones de dólares, casi el doble de la economía china en términos del PIB nominal. Esto no es una sentencia profética que anuncia el colapso de China, pero sin dudas es un factor determinante a favor de los Estados Unidos para salir airoso en esta Guerra comercial.

Si realizamos una mirada retrospectiva a la historia de como se desarrolló todo este proceso, después de la Segunda Guerra mundial, el resto del mundo estaba prácticamente en cenizas e inmediatamente los Estados Unidos irrumpió en la Guerra fría, así que este nuevo escenario condujo implícita o explícitamente, donde básicamente los Estados Unidos decidió que Japón y Europa exportaran libremente a los Estados Unidos. Esto permitió que Japón y Europa crecieran económicamente en la era de postguerra, ya que les resultaba más barato que mantener tropas desplegadas alrededor del mundo y estar involucrados en guerras fronterizas. Ese esquema funcionó más o menos bien durante la Guerra fría, pero con la caída del Muro de Berlín, y la incursión de la globalización ha relegado a un segundo plano ese escenario. Por tal razón, vemos como China ha crecido a expensas de sus exportaciones a Europa y los Estados Unidos.  

El error garrafal que cometió los Estados Unidos fue permitir la entrada de China a la Organización Mundial del Comercio (OMC), en el año 2001, sin un esquema de condiciones preestablecidas. China no ha abierto su tecnología, no abrieron las puertas a las inversiones foráneas a gran escala, en especial la estadounidense, no han abierto su sistema financiero al capital internacional, se han robado la tecnología estadounidense, exigen de manera fehaciente a las empresas que desean operar en China que deben transferir su tecnología, y así sucesivamente. Sin embargo, ahora existe el mismo escenario de la época de postguerra donde todos pueden exportar a los Estados Unidos de forma indiscriminada, en una cruzada encabezada por China. Pero, esto ha traído como consecuencia un incremento del desempleo, no hay crecimiento ni incremento del poder adquisitivo para el trabajador promedio. No hubo crecimiento de los salarios reales por más de una década y ese efecto devastador de la globalización ha generado un contento generalizado en el mundo desarrollado, y en especial en los Estados Unidos que provocó el ascenso al poder Donald Trump, donde este ha dicho que va a aprovechar con creces las ventajas comparativas que posee su país en la arena del comercio internacional para explotarlas al máximo en su propio beneficio.

Con el ímpetu mercantilista que caracteriza a Trump y la frialdad y el poder político de Xi Jinping podrían causar un recrudecimiento de la Guerra comercial que podría llevar a la economía a lona, es decir una recesión global. A nuestro entender, creemos de que China y los Estados Unidos van a dirimir este conflicto, donde China cederá a regañadientes, algunas de sus ventajas comparativas: Importarán más productos procedentes de los Estados Unidos, reducirán las transferencias de tecnologías requeridas y robarán menos, pero la esencia del capitalismo de Estado que rige a la economía china permanecerá intacta. El trasfondo de la Guerra comercial es debilitar a China en términos económicos y geopolíticos, y bajo la presión de este conflicto, China cederá en esas exigencias, y, por ende, los Estados Unidos saldrá victorioso en esta Guerra comercial.

Sin dudas a corto plazo nadie gana una Guerra comercial, pero a largo plazo sí. Si los Estados Unidos logra cambiar el reordenamiento de la economía global que prevalece desde el final de la Segunda Guerra mundial donde el mundo entero inunda el mercado estadounidense de mercancías, y a cambio los Estados Unidos les vende sus letras del Tesoro, es la razón, por lo que China posee la mayor cantidad de bonos del tesoro estadounidense. Esa tendencia se está revirtiendo en la actualidad, y es por dicha razón, creemos que los Estados Unidos estará mejor posicionado de cara al futuro.