Las aeronaves de transporte estratégico de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos que operaban desde una base provisional instalada en el Aeropuerto Internacional de Las Américas (AILA), como parte del apoyo logístico a la Operación Southern Spear bajo el mando del Comando Sur (Southcom), fueron retiradas esta semana de la terminal aeroportuaria.
Los diez aviones, que permanecían estacionados en el área de la pista 17-35, formaban parte de un despliegue iniciado el pasado 4 de diciembre, cuando las autoridades estadounidenses instalaron un campamento improvisado con equipos militares, sistemas de comunicación y personal especializado.
Desde entonces, las aeronaves realizaron operaciones constantes de entrada y salida entre territorio dominicano y Estados Unidos, transportando materiales y equipos vinculados a operaciones militares.
De acuerdo con informes obtenidos en el aeropuerto, el último avión de carga arribó el pasado martes y despegó el miércoles a las 4:00 de la tarde con destino a Estados Unidos, llevando consigo parte de los equipos y materiales utilizados durante la estadía en el país.
“Últimamente los diez aviones que estaban fijos aquí en el aeropuerto fueron retirados y el último despegó el pasado miércoles con destino a territorio estadounidense”, explicó un operador de rampa que solicitó mantener su identidad en reserva.
En la cabecera de la pista 17-35, donde permanecían estacionadas las aeronaves, aún se observan algunos equipos que no han sido trasladados a su destino final, mientras continúan las labores de desmontaje y reorganización del área utilizada como base temporal.
No ofrecen versión oficial
Aunque las operaciones aéreas militares aparentemente han cesado, hasta el momento no se ha ofrecido una versión oficial detallada sobre la conclusión formal de la misión.
Una fuente de Aeropuertos Dominicanos XXI (Aerodom) confirmó al Listín Diario el retiro de los aviones esta semana, pero declinó precisar si la salida es definitiva o si podría tratarse de una pausa temporal dentro del esquema de cooperación bilateral.
El despliegue se produjo entre el 4 y el 9 de diciembre, cuando se puso en funcionamiento una base provisional tanto en el AILA como en la Base Aérea de San Isidro. Posteriormente, todas las operaciones fueron concentradas en el Aeropuerto Internacional de Las Américas, José Francisco Peña Gómez.
El pasado 26 de noviembre, el presidente Luis Abinader confirmó que la República Dominicana autorizó a los Estados Unidos el uso de zonas restringidas de la Base Aérea de San Isidro y del AILA para el transporte de equipo y personal técnico, en el marco de la visita oficial del secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth.
El mandatario explicó que dichos movimientos se realizaron bajo permisos especiales otorgados por el Estado dominicano, conforme a los protocolos de cooperación bilateral en materia de seguridad.
Según información oficial de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, el despliegue formó parte de misiones que las fuerzas militares mantienen en el Caribe para respaldar operaciones dirigidas por el Departamento de Defensa y cumplir prioridades presidenciales orientadas a interrumpir el tráfico ilícito de drogas y proteger el territorio estadounidense.
Abinader destacó que desde el año 2020 el país había decomisado “casi diez veces más drogas por año” que en la década anterior, un incremento que atribuyó al trabajo conjunto con agencias estadounidenses, reconocimiento que según recordó fue avalado por una misión de alto nivel de la DEA.
Asimismo, advirtió que la República Dominicana enfrenta “una amenaza real” vinculada al crimen organizado, por lo que acuerdos como el uso temporal de áreas restringidas para personal y equipos extranjeros formaba parte de una estrategia para fortalecer la cooperación en seguridad regional.
Durante la permanencia de las aeronaves militares, en el área se observaron unidades de apoyo terrestre, suministros y personal realizando labores de vigilancia y logística, mientras que las operaciones comerciales del AILA continuaron desarrollándose bajo estrictos protocolos de seguridad.
Oficiales y agentes del Cuerpo Especializado de Seguridad Aeroportuaria y de la Aviación Civil (CESAC) y otras agencias trabajaron de manera coordinada en la supervisión y control de los vuelos, garantizando la fluidez del tránsito aéreo y la seguridad de pasajeros, tripulaciones y personal aeroportuario.
Las autoridades aseguraron que la presencia de estas aeronaves no afectó la programación regular de vuelos, gracias a medidas de coordinación interinstitucional que evitaron retrasos o inconvenientes operativos.
Con el retiro de los aviones, se espera que el personal y los equipos desplegados en el AILA sean reubicados conforme a los planes establecidos por ambas naciones, marcando así el cierre de esta fase de cooperación militar en territorio dominicano.

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