Análisis de la economía Cubana antes de la Revolución de 1959

Escrito por: Julio E. Diaz Sosa, Licenciado en Economía y Finanzas en el Rochester Institute of Technology con un Master en Economía Aplicada en la Johns Hopkins University

Creo que nadie puede negar ni siquiera sus más acérrimos enemigos, la dimensión de la figura histórica de Fidel Alejandro Castro Ruz y su astucia política. De igual manera escucho a sus defensores defendiendo a regañadientes sus medidas económicas y tienen la osadía de decir que los indicadores sociales son comparables con aquellos del primer mundo. En el siguiente artículo me voy a limitar hacer un análisis económico de la economía cubana antes de la Revolución cubana, para que tengan una idea de cómo era la economía de la isla antes de 1959, en contraste con la condición actual de la isla y el legado económico de Fidel Castro.

De acuerdo a un estudio realizado por el Banco Mundial (estudio realizado de manera independiente) en el año 1951, Cuba tenía el cuarto ingreso per-cápita mass alto de América Latina, después de Venezuela, Uruguay y Argentina, y estaba ubicada en el lugar 31 en la economía mundial por el mismo indicador. En ese mismo estudio realizado por el Banco Mundial Cuba se encontraba ubicada en el cuarto lugar en Latinoamérica en 12 indicadores tales como: porcentaje de la fuerza laboral empleada en las industrias minera, manufacturera y construcción, en índice de alfabetismo (si bien es cierto que Cuba tenía un alto nivel de alfabetismo, a la llegada de la Revolución el 18% de la población cubana era analfabeta y la Revolucioon lo redujo a 0%); consumo electricidad per cápita, prensa escrita y consumo de comida.

En ese mismo estudio realizado por el Banco Mundial en 1951, de igual manera revela muchas de las deficiencias de la economía cubana, como su dependencia exclusiva de la caña de azúcar, que de cierta forma ayudó a la economía cubana de la post-guerra debido a la destrucción causada por la guerra en Europa. El ingreso per cápita de la isla en 1951 era de 300 dólares anuales, un poco por encima de lo devengado en la década de los 20, indica el mismo estudio. Para el año 1925 la inversión directa de los Estados Unidos en la isla era de 750 millones de dólares, el capital estadounidense era el catalizador de la economía cubana, por lo cual nunca la economía de la isla pudo diversificarse hacia otros sectores.

La Enmienda Platt implementada en 1902 sirvió como plataforma para introducir el capitalismo en Cuba, de hecho el período de mayor expansión económica de la isla antes de la llegada de la Revolución cubana fue entre 1900 y 1925 de acuerdo al estudio Report on Cuba que realizó el Banco Mundial en 1951. Bajo este acuerdo que la mayoría de los cubanos consideraban de corte imperialista, brindaba entre un 20 y 40 porciento de reducción arancelaria en 497 productos cubanos que ingresaban a territorio estadounidense. Sin embargo, a partir de la abolición de la Enmienda Platt en el año 1934 y el entorno económico mundial que en ese momento se encontraba sombrío por los embates de la Gran Depresión y el proteccionismo se apoderó el comercio mundial, afectó de manera considerable a la economía cubana por su monolítica dependencia del comercio bilateral con los Estados Unidos, lo que sumió a la economía cubana en una recesión.

En ese mismo año el Congreso estadounidense  de manera unilateral sin atender al principio de reciprocidad entre los países en materia comercial, aprobó la legislación Jones-Costigan, que remplazó las preferencias arancelarias con las que contaba Cuba por cuotas preferenciales para ciertos productos tales como ron, azúcar y tabaco. Este hecho vino agravar más la situación de la economía cubana que fue severamente golpeada por la Gran Depresión y retrasó su camino a convertirse en una economía más diversificada y menos dependiente de la economía estadounidense. Este acuerdo limitó el acceso al mercado estadounidense del azúcar cubana, como medida proteccionista para proteger a los productores de azúcar estadounidenses.

A pesar de las deficiencias sistémicas de su economía, Cuba disfrutaba un estándar de vida muy superior a la media de América Latina antes de la llegada de la Revolución cubana, no solo en ingreso per cápita, sino también en medio de transporte, comunicación y desarrollo industrial. De acuerdo con el Anuario Estadístico que publica las Naciones Unidas, solo México y Brasil tenían mayor número de radios por persona que Cuba (Cuba tenía un radio por cada 6.5 personas), Cuba estaba ubicada líder en la región en el número de televisiones y teléfonos por personas, Cuba tenía un televisor por cada 25 habitantes y un teléfono por cada 38 habitantes. Según el último censo realizado en la isla antes de la llegada de la Revolución en 1959, el cual se realizó en 1953, arrojó que sólo el 76.4% de la población cubana podía leer y escribir, solo superado por Argentina (86.4%), Chile (79.5%) y Costa Rica (79.4%). Cuba tenía 129 médicos por 100,000 habitantes solo superado en América Latina por Argentina y Uruguay. La mortalidad infantil era la más baja de América Latina de 3.76 por cada 1000 nacidos vivos, por delante de Argentina 6.11, Venezuela 6.56 y Uruguay 7.3.

A pesar del avance en algunos indicadores económicos, la economía cubana sufrió fuertes choques externos debido a su dependencia del azúcar en la década de los 50. De acuerdo a la Encuesta Económica de Latinoamérica publicada en 1954 indica que el desempleo en la isla era de 16.4%, a pesar de la bonanza económica que experimentó el país en ese período. Por su dependencia en la industria azucarera de capital estadounidense, salieron a relucir los problemas estructurales de la economía cubana. Debido a la retirada del capital estadounidense de la industria azucarera, el ingreso per capital real del cubano en 1958 era el mismo que en 1947. De acuerdo a datos suministrados por el Departamento de Comercio de los Estados Unidos para 1939 el 55% de la producción azucarera de la isla era controlada por inversionistas estadounidenses, y ese mismo número se redujo a 40% en 1955. El boom económico que experimentó Cuba durante el régimen de Batista fue por una expansión exorbitante del gasto público y un incremento del precio internacional del azúcar en los mercados para el año 1957, la economía cubana para ese año creció un 8% en términos reales.

Al final de su régimen, Batista implementó medidas para incentivar la inversión estadounidense en la economía cubana. Las inversiones estadounidenses se fueron hacia la industria minera, generación de electricidad, telecomunicaciones y turismo. De acuerdo al Departamento de Comercio de los Estados Unidos, en 1958 las inversiones estadounidenses superaban poco más de 1 mil millones de dólares, la inversión en agricultura pasó de 203 millones de dólares en 1950 a 265 millones de dólares en 1958, las inversiones en la industria petrolera pasó de 20 millones de dólares a 90 millones dólares, inversiones en minería pasaron de 45 millones a 180 millones de dólares y las inversiones en utilidad pública pasaron de 271 millones a 394 millones de dólares en el mismo período. De acuerdo a un estudio realizado por las Naciones Unidas ese flujo de inversiones hacia estos sectores, no significó un aumento de la capacidad productiva en la agricultura ni en la industria, ni en un mejoramiento de los niveles de empleo.

Mi conclusión: Como vemos la economía cubana antes de la llegada de la Revolución enfrentaba serios problemas estructurales por su exclusiva dependencia del azúcar, por lo cual iba a ser muy difícil para la economia de ese país mantener los niveles de vida que experimentaban en la década de los 50, por los cambios que ha sufrido la economía global desde entonces y por la poca diversificación de la economía cubana de la época. Sin embargo, la Revolución cubana representó un proceso involutivo para el desarrollo económico de la isla, ya que empobreció de una manera indiscriminada a todo el conglomerado social que habita en la isla, por la falta de generación de riquezas, la cual es necesaria para generar bienestar y cohesión social. La Revolución negó la libertad financiera de su gente, la cual es el principal catalizador para la innovación e incrementar los niveles de desarrollo, es por ello que independientemente del embargo y por las medidas económicas planificadas, esa gran miseria está sumida en la más horrenda miseria material de su historia, después de haber sido una de las naciones más ricas del continente, es algo que es simplemente anti-dialéctico.