Danilo, Leonel e Hipólito mienten sin sonrojarse. Por Miguel Espaillat

Para llegar a la conclusión de que estos políticos y todos los demás (salvo raras excepciones) mienten sin que medie la menor pizca de escrúpulos, de inmediato me aboco a realizar una pequeña reseña que demuestra el divorcio existente entre el discurso y práctica de nuestros “flamantes líderes de masas y conductores del destino del país”.

Posición de Danilo sobre la reelección

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Ya la reelección está prohibida en la República (decía Danilo antes de llegar a presidente), y es muy difícil que ningún presidente pueda conseguir los votos para modificar la Constitución. Pero en el caso concreto mío, aunque existiese la posibilidad de hacerlo no lo haría.  Yo pienso que la reelección todavía este país no está preparado para recibirla.

El problema de la reelección es (continua Danilo), que tenemos instituciones democráticas muy débiles; tal vez en los próximos 20 años cuando tengamos un periodo sucesoral de algunos cuatro o cinco gobiernos y hayamos avanzado en el fortalecimiento de las instituciones democráticas del país, entonces, esas instituciones estén en capacidad de soportar la reelección…

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Yo (Danilo Medina), solamente estaré cuatro años en el gobierno y ni un día más. Y no vuelvo tampoco con tiempo intercalado, y aunque hubiese existido la posibilidad de reelegirme, no lo haría.  Además, yo siento que aquí hay una legión de gente que puede ser presidente de la República, y que lo que tenemos que hacer es tener un enfoque colectivo de Partido, de país…” ¡Yo quiero cuatro años y nada más!”;

Creo que el modelo ideal son ocho años para poder hacer una buena gestión (reflexiona Danilo), pero el problema está en que la República Dominicana cuando los funcionarios van a un proceso de reelección no distinguen la línea de lo que son bienes públicos de los bienes partidarios y terminan dañando la imagen de los presidentes, la imagen de los partidos y dañando la economía.  Por tanto, yo (Danilo Medina), particularmente no tengo interés de reelegirme ni de ser presidente de la República de nuevo.  Yo quiero cuatro años y nada más…”

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Para un presidente buscar la reelección (llegó a decir Danilo), tiene que tirar a un zafacón todos los escrúpulos y estar en capacidad de comerse un tiburón podrido.   No hay forma ni manera de que en una sociedad como la de República Dominicana, con tanta deuda social acumulada, con tantas promesas incumplidas, un presidente que busca repostularse no tenga que entrar en una expansión del gasto público para poder justificar y financiar su candidatura.

La reelección se hace usando y abusando de los recursos públicos (postuló Danilo), y eso va a dañar la imagen del PLD, va a dañar la imagen del presidente y va a dañar el desempeño económico de la economía nacional. En esta situación de debilidad institucional que tenemos en el país, la reelección no es favorable para la conducción sana del Estado, porque no hay forma ni manera que un presidente pueda repostularse, que no terminen sus funcionarios abusando de los recursos públicos.

Prosigue Danilo: La reelección presidencial se eliminó en 1994 porque Leonel, Temístocles y yo presentamos un proyecto de ley donde el primer punto era su eliminación en dos períodos consecutivos, y se olvidan de que expulsamos deshonrosamente a los congresistas que la apoyaron”.  ”El PLD tiene que tener mucho cuidado al imponer la reelección, porque pudiéramos transitar un camino sumamente resbaladizo que nos llevará a perder el poder”.

Yo lo que estoy es llamando la atención de mis compañeros de Partido, que el tránsito por la vía de la reelección, le va a hacer mucho daño al PLD, y que un partido que hoy disfruta de la mejor imagen…el Partido más creído…el Partido más grande… el Partido con el mayor potencial de votos… el Partido que se ha convertido en el receptor de la esperanza nacional, su imagen no debe ser dañada por transitar un camino que es innecesario.  No es posible que el PLD transite ese camino, porque va a perder las elecciones.  Finalizó Danilo declarando.

El presidente Danilo, se torna reeleccionista

Antes de finalizar el periodo presidencial (2012-2016), exactamente el 15 junio de 2015, Danilo cambió su parecer sobre la reelección presidencial.  Para esa fecha, ya la reelección no era mala, sino buena, abjurando a la satanización que había proferido de la misma.  Danilo, en un discurso televisado se dirigió a la nación para referirse a la “decisión libre y soberana del Congreso Nacional” (según él), de reformar nuestra Constitución para que cualquier presidente pueda disputar una reelección.  En esa intervención dejó claro, que ésta nos iguala a las mayores democracias del mundo, que la misma existe en prácticamente todas las sociedades políticamente desarrolladas, por tanto (afirmó Medina), la reelección en lugar de significar un retroceso institucional es un avance y un perfeccionamiento democrático que viene a beneficiar al país, porque puede aprovechar aún más los resultados de un gobierno que lo esté haciendo bien.

En esa alocución Medina planteó que iba en busca de la reelección no movido por la vanidad, ni el deseo de poder, sino por tener el oído en el corazón del pueblo y porque se convenció de que el instrumento de la reelección sería, de hecho, un avance institucional perenne para nuestro país – y no una mera circunstancia para beneficiar a un gobernante, sino, que la misma servirá para profundizar los cambios y el proceso de democratización en la República Dominicana

Danilo y la corrupción

El destacado periodista Juan Bolívar Díaz, en una entrevista por TV al candidato a presidente de la RD Danilo Medina, le preguntó lo siguiente:

Señor presidente ¿qué medidas contempla usted para reducir los niveles de la corrupción en el país para prevenirla y combatirla y que cosa especifica podemos esperar?  A lo que el candidato Danilo contestó: Si, mire, en la RD tenemos un profundo problema, y es que no existe en el país una cultura de honestidad.  Yo quiero avanzar en la construcción de la cultura a una sociedad que supere esa cultura de deshonestidad que tenemos.

Muchas veces (continua Medina), se piensa que quienes estamos dañados somos los políticos y los partidos, y no es así.   Hay problemas en todas partes, yo incluso he acuñado la frase: “Quien te daña no es la política, sino la cuna”.  Si tu procedes de una cuna carente de valores tu no vas a resistir la primera oportunidad de no tocar fondos que no sean los tuyos; si tu procedes de una cuna con valores, te puede pasar el tesoro de los EE.UU. y no lo vas a tocar; entonces, en lo que vamos construyendo una cultura de honestidad, y vamos avanzando en el  establecimiento de un código de ética y moral en la  función pública, hay que tomar una serie de medidas; por  ejemplo, lo primero que debemos hacer es un juego de reglas claras, para todos los funcionarios en el momento de su juramentación.

Yo (Danilo Medina), quiero tener un código de ética en la administración pública que tendrán que firmarlo todos los funcionarios antes de asumir su posición.  En segundo lugar, ningún funcionario será juramentado si previamente no presenta su declaración jurada de bienes, y esa declaración jurada de bienes debe ser investigada por la administración, para ver si el funcionario está diciendo la verdad, en función de cuáles son las riquezas y el patrimonio que posee antes de ir al puesto público.

En tercer lugar (subraya Medina), hay que fortalecer el sistema judicial de la RD, para establecer un sistema judicial que garantice una justicia para todos en igualdad de condiciones.  Hay que trabajar en la independencia del Ministerio Publico, hay que fortalecer el departamento de la corrupción administrativa, hay que establecer políticas, comisiones de ética con mayores poderes en todas las instituciones públicas.  Hay que respetar “la cuenta única del tesoro”.  Hay que respetar la ley de compra y contrataciones.  Solamente respetando la ley de compra y contrataciones el nivel de corrupción en la administración pública va a descender a niveles mínimos que se pueden hacer, porque el  fondo de todo está en la compra y las contrataciones de obras públicas en el gobierno; respetando la ley y al mismo tiempo incorporando sectores de la sociedad civil en condiciones de veedores y supervisores de las  compras y licitaciones, nosotros vamos a resolver muchos problemas en la RD, pero le digo, primero que hay que comenzar a eliminar esa cultura de deshonestidad que existe.

Cuando un funcionario es visto por un empresario (relata Medina), en la frente le ve un letrero que dice ladrón, y vice versa, cuando un funcionario ve al empresario le ve uno que dice evasor.  Esa cultura tiene que ser enterrada y entonces ir a una cultura donde la sociedad en su conjunto participe en la construcción de una cultura de honestidad.  Los países nórdicos, Suecia, Noruega, Finlandia, Dinamarca, son los países del mundo que tienen el mayor nivel de transparencia; están entre uno y diez de transparencia internacional; pero en esos países existe una cultura donde una familia no acepta que un pariente se corrompa; aquí los primero que te corrompen son los familiares, porque te aparecen cuando tu llegas al puesto público los primos que tu nunca supiste que los tenia. Yo soy primo, y es el momento de que a mí me inserten con usted en ese puesto, y cuando usted analiza que es verdad, que es un primo suyo y le aparecen los amigos diciendo que hicieron el Kínder con usted, y son amigos que quieren hacer negocio, en ese momento y cuando va a los lugares públicos se le llenan, y los dueños de negocio, quieren que el funcionario, que el rumor publico acusa de ser corrupto, vaya, porque entonces va la gente que quiere hacer negocio con ellos, y van las muchachas.

Cuando este país se decida a combatir la corrupción (sigue Danilo exponiendo), entonces, la conducta va a ser diferente.  En Noruega por ejemplo, una familia no acepta que un pariente se corrompa; los amigos sacan a esa persona de su círculo, y cuando van a un lugar público la gente se para y se va y le dicen al dueño, yo no respiro el mismo aire que respira este señor que entró.  Cuando eso comience a ocurrir en la RD, entonces, tenemos una voluntad colectiva para combatir la corrupción.

Danilo y el uso de los recursos del Estado en la campaña electoral

Danilo Medina negó categóricamente ante delegados y jefes de misiones internacionales que observaron el proceso electoral de la República Dominicana, que él haya usado recursos del Estado en su campaña electoral como candidato presidencial del PLD y otras fuerzas aliadas.  Para más, aclaró que no ha realizado actividades políticas en su horario de trabajo oficial, que es de 8 de la mañana  a 4 de la tarde, sino más bien de 4 a 8 de la noche, luego de concluido el mismo.  Además dijo, que renunció a usar vehículos del estado para moverse y que sus desplazamientos los ha hecho usando vehículos privados “de amigos” y que también suspendió todos los programas sociales de ayuda a personas pobres, tales como entrega de alimentos crudos y ayudas directas, y que congeló la nómina del Estado y suspendió toda la publicidad pública, durante el proceso electoral. “Hemos hecho lo posible para que éste proceso esté rodeado de la mayor transparencia posible”, enfatizó Danilo.

Danilo miente en cuanto a la reforma Constitucional y en el caso Odebrecht

Son muchos los embustes de Danilo y su gente tratando de vender que en la reforma constitucional no hubo soborno y que tampoco hubo soborno y sobrevaluación en el caso de Punta Catalina y otros contratos.  Pero Danilo y los suyos son tan persistentes en eso de mentir, que no paran mientes ante el cúmulo de evidencias ya en conocimiento de la población.  Lo grave de esto radica, en la seriedad con que dicen sus engaños.

Declaración del expresidente Hipólito Mejía sobre el sermón de las 7 palabras

Hipólito, al igual que Medina, sobornó a legisladores con el dinero del Estado (lo que es un robo), para introducir en la Carta Magna la figura de la reelección, lo cual es un hecho que está bien documentado. Y de sobrevaluaciones de obras, construidas en su gobierno, tendríamos que hacer la auditoria correspondiente para cuantificar valores y cantidades para saber si se incurrió en la comisión de ese delito.   No obstante todo el daño que Hipólito le ha causado al país, a sus instituciones y a su partido, con aquel gobierno suyo de chercha, de entreguismo, de irresponsabilidad, de corrupción e impunidad y con su participación posterior en la política, pese ello, él insiste en presentarse como candidato presidencial, obviando  su negativo record de gobernanza, y su avanzada edad; y lo hace vendiéndose, como la ultima Coca-Cola de desierto al son de unos discursos y declaraciones donde la demagogia, el cinismo y los embustes, son el eje conductor de los mismos.   Estas peculiaridades se pueden notar fácilmente leyendo su apoyo al “Sermón de las Siete Palabras” emitidas por la Iglesia Católica en la Semana Santa recién pasada.

Refiriéndose a ese sermón, Mejía comienza diciendo: En su más reciente Sermón de las Siete Palabras pronunciado el pasado Viernes Santo (declara Hipólito), la Iglesia Católica tocó temas importantes que inciden directamente en la vida de nuestra población.  Al referirse a la inseguridad ciudadana, la Iglesia Católica tocó una fibra particularmente sensible de nuestra realidad como país. En efecto, nuestra gente tiene miedo de salir a las calles por la amenaza que representan los delincuentes.  Ese temor también lo sentimos hasta cuando estamos en nuestros hogares.  La falta de autoridad es una de las preocupaciones fundamentales de la sociedad dominicana de hoy.  El hecho de que algunos miembros de la Policía Nacional sean protectores de la delincuencia aumenta la sensación de indefensión que sentimos todos.  (La policía está al servicio, al cuido de los delincuentes de cuello blanco, entre los cuales están todos los saqueadores del país, en su mayoría funcionarios del PLD y de uno que otro partido, como el caso de Miguel Vargas, M.E).  ¿Estamos?

La corrupción (prosigue Mejía), como bien destaca la iglesia, está directamente vinculada a la obsesión por el poder que impera en nuestro país. Duele ver que una parte importante del funcionariado oficial hace gala de un poder económico acumulado con prácticas violatorias a la ley.  Esa obsesión con el poder es estimulada por el régimen de impunidad que existe en nuestro país.

(¡Señores, Hipólito hablando de “obsesión por el poder” como si él no estuviera afectado por este síndrome;  y refiriendo de funcionarios corruptos como si él los aborreciera o despreciara).

Esa exhibición de riqueza mal habida (continua Mejía), como bien dice la iglesia, contrasta con la pobreza que afecta a una buena parte de nuestra población.  Desde el oficialismo se entiende que el clientelismo es la respuesta al drama de la pobreza.  Lo cierto es que la única forma de enfrentar con éxito la pobreza es creando riquezas, distribuyéndolas con equidad, invirtiendo en educación, y mejorando la calidad de vida de nuestra gente.

¡Pueblo!, Hipólito hablando de exhibición de riqueza mal habida, y dando cátedra de cómo enfrentar con éxito la pobreza! ¡Qué cosa tiene la vida!

Frente a ese drama (vuelve y reflexiona Mejía), la actitud que debemos asumir los cristianos es comprometernos para enfrentar sus causas; y predicar con el ejemplo en la vida cotidiana.  El trabajo honesto, el apego a las leyes y amor al prójimo deben ser elementos esenciales de ese ejemplo de vida.

¡Caramba! Hipólito al igual que todos los que han desfalcado al país se declara cristiano y que predica con el ejemplo.  ¡Cuánto amor le tiene él a su prójimo de corruptos, tanto, que a sus amigos ladrones (hoy honorables señores) no los lleva a la cárcel.   Fijese que contraste, mientras en muchos países sus ciudadanos se han hecho enemigos jurados de los corruptos, aquí en cambio, Hipólito se muestra orgulloso de ser amigo de todos ellos y dice no llevarlos a la cárcel porque son sus canchanchanes.  Y eso, que quiere llegar al poder de nuevo para combatir la corrupción y la impunidad.  ¡Dios mío, hay que estar vivos para ver cosas y más cosas!

Leonel Fernández, un mitómano de siete suelas

Pero no solo Leonel es un mitómano, oiga usted a Francisco Javier García, Margarita  Cedeño, Felix Bautista, Euclides G Felix, Alejandrina Germán, Temistocles Montas, Héctor Valdez Albizu, Felucho Jiménez, y a todos y cada uno de los miembros del Comité Político y del Comité Central del PLD.  Lea lo que ellos escriben.  Escuchen sus declaraciones, todas llenas de embustes, cinismo y burla.  Pero también haga el mismo experticio con lo que escriben y hablan figuras como Miguel Vargas, Amable Aristy Castro, Victor Gómez Casanova, los periodistas y abogados al servicio del gobierno y cuantos demonios están en la política partidista.  Los graves desmanes de Leonel y su gente contra el país son tan ampliamente conocidos, que extendernos en hablar sobre ellos, es como llover sobre mojado, por tal razón, esas referencias las dejamos hasta aquí, porque lo de Leonel no tiene madre, y hablar de sus actos de corrupción conllevaría una enciclopedia de embustes y fullerías.

Un referente histórico

Nuestros gobernantes desde la creación de la República en 1844 (a excepción de Ulises Francisco Espaillat, Juan Bosch y Antonio Guzmán), han sido unos mentirosos, unos delincuentes saqueadores del Estado y hasta asesinos.  Nuestro país ha estado en las peores manos.  Báez, Lilis, Horacio Vásquez, Trujillo, Balaguer, los triunviratos, Jorge Blanco, Jacobo Majluta, Leonel, Hipólito y Danilo entre otros del pasado, han sido los terribles que nos han desgobernado, con la agravante, de que el poder legislativo también ha estado conformado por gente de igual calaña; por ejemplo, la conformación del actual congreso dominicano es un conglomerado de canallas.

 Conclusión

Si cotejamos las acciones y discursos de los que gobernaron nuestro país antes de Trujillo, con los que los han gobernado después de Trujillo, veremos que todos han seguido el mismo libreto que permite la corrupción y la impunidad.  Ninguno de ellos (a excepción de Bosch y Don Antonio), ha tenido un “Proyecto de Nación”, sino, un proyecto personal para obtener dinero y poder; en esas metas, los embustes, los engaños, las falsedades, el cinismo, la burla, la perversidad, han sido las armas de todos estos demagogos, que tanto daño le han causado a nuestro país con sus angurrias. Y no me cansaré de repetir: a Leonel, a Hipólito y a Danilo, lo de presidente les quedó muy grande; y si Miguel Vargas hubiese llegado a presidente, la dignidad de esa investidura, también le hubiese quedado sumamente grande.  Ante estos hechos, solo nos queda pensar, que los dominicanos no podemos seguir eligiendo esta calaña de gente para gobernarnos, porque entonces, seguiremos inmersos y repitiendo, las mismas fatalidades de siempre.

A los lectores, les dejo la palabra.