El desbordante movimiento verde. Por Cosette Alvarez

No tengo ni la más remota idea de cómo, cuándo y dónde surgió el movimiento verde, ni quiénes son sus gestores. He acudido a casi todas sus convocatorias y no logro detectar el equipo organizador.

He alcanzado a ver personas que no me agradan, a pesar de estar viéndolas en todas las actividades de protesta desde siempre. Y también he conocido o vuelto a ver gente maravillosa, llena de las mejores intenciones y dispuestas a llegar hasta donde sea necesario en esta lucha contra la impunidad.

Pero el grueso de los participantes, no hay forma de saber quienes son. Lo único que está claro, lo que ha convertido esta causa en un verdadero movimiento de masas, es que la población está hasta la coronilla de la corrupción que nos aplasta. Y es por eso que debemos evitar a toda costa que esta decisión tomada se diluya como tantas otras. Esta no tiene precedentes. Nunca antes salió tanta gente a marchar a cambio de nada que no sea la expresión pública y conjunta de su indignación.

Todo el mundo se ha metido la mano en los bolsillos y ha sacado los menudos o los enteros, de acuerdo a sus posibilidades, pero nadie se ha quedado en su casa viendo la marcha pasar.

Hemos madrugado para montarnos en lo que aparezca y recorrer kilómetros hasta el punto de partida, no siempre cercano a nuestras viviendas. Hemos visto con emoción ciudadanos y ciudadanas con muletas, en sillas de ruedas, en edad más que avanzada, haciendo recorridos bajo agua, sol o sereno que, bueno, sólo con un espíritu muy en alto y mucha fuerza de voluntad se pueden hacer.

Es que no se trata de salir a caravanear para alimentar el ego y eventualmente subir los numeritos de un candidato. Se trata de la movilización de cientos de miles de desconocidos entre sí que finalmente explotaron porque no aguantan más la inmolación, la exclusión, el arrinconamiento político, moral, social y económico en aras de mantener la dolce vita de las cúpulas del PLD y del gobierno, además del descrédito a nivel mundial.

Los verdaderos dueños de ese patrimonio que es el Estado donde vivimos estamos en pie de lucha contra los administradores corruptos e impunes, teniendo claro que es con lo mismo que nos han robado que se mantienen en el poder comprando conciencias y jugando con el hambre de los pobres, los muy pobres, los extremadamente pobres y los indigentes. Son de una perversión incalificable.

El mismo cansancio que produce esa sensación de habernos convertido en esclavos sabiéndonos propietarios genera las fuerzas para combatir las causas y los causantes de la situación.

Fue necesario llegar al punto de no tener nada más que perder para dar rienda suelta al arrojo que salir a recuperar lo que nos han arrebatado y castigar a quienes lo han hecho.

¿Que hay políticos y politiqueros queriendo pescar en río revuelto? No importa. ¿Que los aparatos de «inteligencia» del PLD (son enfermos con el espionaje) están colados en la multitud? No importa. ¿Que los organismos de (in)seguridad del gobierno no nos pierden ni pie ni pisada? No importa. ¿Que las bocinas moradas ya lo que dan es pena porque se les agotó la creatividad? ¡Qué bueno!

La realidad real es que el pueblo dominicano decidió protestar vestido de verde y que cada vez somos más, muchos más, financiados con los pesitos que encontramos debajo de nuestros pañitos y los que aportan quienes no pueden asistir por diferentes motivos, principalmente por no vivir en el país.

No vamos a desistir. Por el contrario, la lucha pasará a otro nivel más adelante. Mientras tanto, no aceptamos ningún argumento ni amenaza que desanime este desbordamiento masivo de una población que tocó el fondo y se golpeó tan fuerte que rebotó con un impulso tal que la devolvió a la superficie. Y aquí estamos, sacando la cabeza, dando la cara por el fin de la inmunidad.

Nos vemos en San Francisco de Macorís el domingo 23 a las 10 de la mañana.

Publicación original del blogspot de la autora

http://cibercosette.blogspot.com/2017/04/el-desbordante-movimiento-verde.html