El final de un ciclo en el Partido Republicano. Por Julio Díaz

Escrito por: Lic. Julio Eduardo Díaz Sosa, Economista y Financista

La elección de Donald Tremp como candidato presidencial Republicano termina con un ciclo importante de dominación del Grand Old Party (GOP), vale la pena recordar que el Partido Republicano ha sido el Partido que más ha gobernado en la escena política estadounidense. Desde su creación en 1854 el Partido Republicano ha venido sufriendo transformaciones que lo alejaron de su base histórica y su propósito. El Partido Republicano surgió como un partido anti-esclavista para los progresistas del Norte del país. Después de la Guerra Civil y la Proclamación de la Emancipación en 1863 hecha por Abraham Lincoln, y posteriormente la rectificación de la Enmienda 13 que abolió la esclavitud; y la rectificación de la Enmienda 14 que le dio la ciudadanía estadounidense a todos los esclavos y a todo aquel que nazca en territorio estadounidense. En 1866 los denominados “Republicanos Radicales” del Norte lucharon por los derechos de los negros, y una muestra de ello fue el acta de derechos civiles de dicho año que buscaba otorgarle el derecho al voto a los negros en el Norte, y obligaron a muchos estados del Sur a asumir esos principios al menos en papel.

En la década subsiguiente a la Guerra Civil, dado los problemas económicos que emergieron en el país y el proceso de industrialización de la nación, y por consiguiente la masificación de las grandes fortunas, estas crearon influencia en la política Republicana del Norte, y desde entonces el Partido Republicano se convirtió en un Partido para los ricos industriales del Norte, es por ello que muchos lo catalogan como el Partido de los ricos. Ese giro hacia los más adinerados dejó en vilo las reformas que venía realizando el Partido Republicano en el Sur, ya que los blancos racistas se oponían e iniciaron las olas de asesinatos de los negros y el surgimiento de grupos racistas como el Ku Klux Klan, y las élites que dirigían el Partido decidieron abortar esa misión para evitar más enfrentamientos con los estados del Sur. Para mediados de la década de 1870 ya los estados del Sur habían sido readmitidos en la Unión, y muchos líderes de ese Partido creyeron que habían hecho más que suficiente por los afro-descendientes.

Para el año 1872 la economía estadounidense era la economía más grande el mundo, condición que aún mantiene hasta el día de hoy. Los Republicanos asumieron el desarrollo industrial como plataforma de campaña y como fuente de financiamiento, y es por ello que se convirtieron en el Partido de las grandes corporaciones y no querían ningún tipo de regulaciones para ellas. Dada esta circunstancia, el ala progresista de ese partido encabezada por Theodore Roosevelt trató de realizar varias reformas para controlar los excesos de las corporaciones y evitar los monopolios; sin embargo esa tendencia duró dominando la estructura política del Partido por poco tiempo hasta la victoria de Woodrow Wilson en 1912, en dicha elecciones el Partido Republicano fue dividido, Taft como candidato del Partido y Teddy Roosevelt como candidato del Partido Progresista.

Con las reformas progresistas implementadas por Woodrow Wilson, los Republicanos asumieron de manera radical su rol de ser el Partido amigable con los negocios y de no intervención del gobierno en la economía, con regulaciones más laxas y en el mejor de los casos no querían regulaciones financieras de ningún tipo. Esta nueva plataforma ideológica asumida por el Partido Republicano les funcionó relativamente bien durante la década de los años 20, cuando volvieron a asumir el poder, donde la economía estadounidense experimentó un período de bonanza exuberante y desarrollo económico sin parangón, donde se da una explosión demográfica y de creación de la clase media estadounidense, y todo gracias al buen desempeño de las empresas y la poca intervención del gobierno federal. Ese ciclo terminó de una manera abrupta por la crisis financiera que se originó a raíz de la caída de la bolsa en 1929 que se desencadenó en la Gran Depresión de los años 30.

Con la Gran Depresión Franklin Delano Roosevelt y los Demócratas llegan a la Casa Blanca y barren en el Congreso, y con ello inician un período de dominio de dos décadas del Partido Demócrata, los Demócratas estuvieron en la Casa Blanca desde (1933-1953), con ello los Demócratas empezaron a realizar grandes reformas estructurales en el ámbito social y económico, que aún se mantienen hasta nuestros días, y que redefinieron el rol del gobierno federal en la economía y permitieron una expansión sólida y fortificada de la clase media estadounidense y de la clase trabajadora. Dada estas reformas surgen los sindicatos alrededor del país, y los Republicanos empiezan a realizar causa común con los Demócratas radicales del Sur. Por dicha razón, los Republicanos empiezan a perder un segmento importante de su base de apoyo, el voto negro o afro estadounidense, un grupo étnico que le venía apoyando de una manera leal y sólida desde la época de la Reconstrucción, período que se le conoce al ciclo después de la Guerra Civil. Ya para mediados de la década de los 50, la mayoría de la comunidad afro-estadounidense se identificaba como Demócrata.

Los Republicanos que quedaron en el Congreso durante la época del New Deal se oponían a cualquier rol interventor del gobierno y a las reformas en materia de derechos civiles y fiscales. Esa alianza estratégica con Demócratas del Sur, permitió a dichos estados promover sus propias reformas en materia laboral concerniente a los sindicatos. Ya para las elecciones de 1944 dentro del Partido Republicano asume el control el ala más liberal y progresista de ese partido cuando presentan a las elecciones generales de ese año a Thomas Dewey, que para el 1948 casi derrota al Presidente Truman, esa tendencia asume el compromiso de no repeler el New Deal de llegar al poder, y finalmente para el año 1952 los Republicanos vuelven a la Casa Blanca después de dos décadas de la mano de Dwight D. Eisenhower, de la mano de Eisenhower los Republicanos tratan de volver a sus raíces de ser el Partido de los derechos civiles con acciones como el envío de tropas federales para desagregar el sistema escolar de Arkansas y el intento fallido de pasar el Acta de los Derechos Civiles en 1957. Este fracaso cambió la dinámica del Partido Republicano hasta nuestros días, ya que el conservadurismo social extremista encarnado la candidatura presidencial de Barry Goldwater se opuso al Acta de los Derechos Civiles de 1964 que apoyó el Presidente Johnson, y que Goldwater se opuso con el argumento que eso permitía la intervención sin límites del gobierno, de esa forma el Partido Republicano pierde de manera definitiva el apoyo de la comunidad negra, y permite que los Demócratas lo dominen por siempre y les permitió reivindicarse como Partido, de pasar a ser un Partido esclavista un Partido que defensor de los derechos civiles. Esta acción llevo a los Demócratas racistas del Sur al Partido Republicano, y esto han provisto de sustancia ideológica al Partido del Elefante.

Aunque Goldwater no ganó esas elecciones, sembró la semilla del conservadurismo social que retomó Ronald Reagan con su Revolución Conservadora en 1980, que mantiene los valores tradicionales de la clase media conservadora blanca y trabajadora que cree en el nacionalismo encabezado por ellos sin la intervención del gobierno y sin la influencia de otros grupos étnicos. Reagan le dio un matiz diferente al conservadurismo social Republicano durante su mandato donde incluyó a las minorías a través de diferentes temas sociales que eran compatibles con su Revolución Conservadora; Reagan fue el último presidente en promulgar una ley migratoria en 1986. La Revolución conservadora de Reagan fue el eje central ideológico del Partido Republicano hasta nuestros días en materia económica con menos impuestos para los ricos, menos intervención del gobierno federal y menos regulaciones.

Ese conservadurismo social con ciertas concesiones a los grupos étnicos funcionó bien hasta la derrota Republicana de 2008 que se produjo por la crisis financiera global que tuvo como epicentro a los Estados Unidos, el ala más extremista de ese conservadurismo social encarnada por el Tea Party, no acepta la diversidad étnica que vive los Estados Unidos en el día de hoy, que pone en peligro la hegemonía política de los blancos. Este grupo ha socavado el aparato político de ese Partido, que es dominado por políticos moderados que hoy ven su base de apoyo disminuida por la influencia política de grupos religiosos de la extrema derecha que eligen a los candidatos presidenciales y a puestos legislativos; que su vez han trazan la pauta de la ruta ideológica del Partido; es por ello que candidatos como Trump salen a la escena política con una retórica anti-inmigrante que cautiva a esos sectores de clase media y trabajadora blanca sin educación, que han llevado a ese partido a un extremismo tal, que es muy difícil que puedan conquistar el voto de las minorías. Si los Republicanos quieren volver a la Casa Blanca, necesitan retomar su bandera de ser el Partido de los derechos civiles que se dejaron arrebatar de los Demócratas, de lo contrario les será muy difícil volver a la Casa Blanca sino aceptan la realidad de la nueva demografía del país, lo que podría decretar la muerte de ese Partido y por consiguiente una crisis del sistema político estadounidense.