OPINION: Abinader pasó la prueba de la pandemia. Por Alberto Tavarez Fernández

Con el exitoso inicio de la campaña de vacunación contra el Covid 19, que coloca a la República Dominicana en un lugar puntero en América Latina en el combate de la devastadora pandemia, el Presidente Luis Abinader definitivamente está pasando con notas sobresalientes la prueba más difícil que ha tenido que enfrentar su joven gestión presidencial.

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Para un político sin experiencia de Estado fue un enorme desafío asumir una gestión gubernamental en medio de la crisis sanitaria más terrible que ha experimentado la humanidad desde la Segunda Guerra Mundial, lo que implicó para el novel gobernante emplear todas sus energías y capacidades para controlar la expansión y letalidad de la pandemia, al tiempo de disponer las medidas que evitaran un colapso de la economía.

Hoy, cuando divisamos una luz clara de esperanza al final del túnel, con nuestros conciudadanos de la tercera edad a salvo de las garras del mortífero virus debido a la oportuna llegada de las vacunas protectoras a nuestro territorio, los dominicanos de bien reconocemos al Presidente Abinader sus denodados esfuerzos para que podamos regresar a la normalidad posible en el más breve plazo.

Normalidad posible, sí, porque regresar a una normalidad ideal es imposible. Casi todo lo que hemos perdido en estos largos meses de angustia e incertidumbre no habrá ninguna manera de recuperarlo. Hemos perdido familiares, amigos, bienes. Yo perdí a mi madre por el Covid, es decir, casi la mitad de mi vida. Pero me alienta saber que mi octogenario padre, después de ser vacunado, podrá seguir con nosotros.

El Presidente ha hecho la tarea. El sistema de salud pública ha respondido. Los programas de asistencia social y apoyo a los desempleados se han mantenido hasta el presente, y ya la economía empieza a dar señales de recuperación. El proceso de vacunación hasta el momento ha sido exitoso. Las restricciones de horario por el toque de queda en poco tiempo serán cosa del pasado. Y entonces empezará la política.

En unos meses, cuando ya la pandemia sólo sea un referente para los estadísticos y economistas o material de estudio para los historiadores, el Presidente Abinader se verá cara a cara con la real politik: un PLD reestructurado y con ganas de volver al poder,  un PRM insatisfecho por su limitada participación en el gobierno y un Leonel Fernández pendulando en la incógnita de ser o no ser aliado o adversario.

En el contexto antes descrito, Luis Abinader, quien ha sorteado con éxito la pandemia, enfrentará otra prueba crucial: realizar los cambios sistémicos prometidos conservando popularidad y hegemonía política. En esta odisea necesitará la orientación de Hans Kelsen, quien en su obra “El concepto de lo político” dejó claro que la política se define al descifrar quién es amigo o enemigo. Ojalá su amigo Leonte Brea se lo recomiende.

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