OPINION: ¡El muro, Presidente!. Por Vinicio Castillo Semán

Quiero iniciar este artículo manifestando que es un gran paso de avance que el tema del control de la frontera para detener la incontenible y masiva migración haitiana esté en los primeros planos del debate público. Hasta hace muy poco éste era un tema reservado a nuestro partido, la Fuerza Nacional Progresista (FNP), y a un grupo de ciudadanos prominentes, a los que se nos acusaba injustamente de “xenófobos” y de “ver fantasmas” en nuestras advertencias del inmenso peligro que corría nuestra nación.

Hoy, pese a que la carta pastoral de la jerarquía católica no lo consideró entre los diez problemas fundamentales de la nación, el tema migratorio haitiano y el control de la frontera has sido abordados por primera vez en un discurso ante la Asamblea Nacional por el presidente Danilo Medina; y por quien fue el candidato presidencial opositor con mayor votación en las pasadas elecciones, mi amigo Luis Abinader.

Tanto el presidente Medina como Luis Abinader han abordado el tema crucial del control de la frontera. ¿Por qué? Porque ambos tienen en sus manos encuestas que les están diciendo con claridad meridiana cómo está pensando hoy el dominicano de a pie (de todos los estratos sociales), con respecto a la invasión masiva y pacífi ca de ilegales haitianos ante una inexistente frontera y una política gubernamental orientada a regalarles de este lado los servicios básicos de salud, educación, empleo y documentación que su país les niega.

Independientemente de que valoro como positivo que el presidente Medina haya anunciado medidas tecnológicas y de reforzamiento militar en la frontera, y que Luis Abinader haya propuesto el envío de 8,000 hombres, entiendo que ninguna de las soluciones propuestas será efectiva y sufi ciente, si no se construye un muro en la frontera. Solución que hoy día está adquiriendo mucho más vigencia en el mundo, no sólo ya por el famoso muro del presidente Trump, sino de muchos otros que se están anunciando recientemente como el de la India con Bangladesh, en una frontera de 3,286 kilómetros.

República Dominicana tiene hoy una oportunidad de oro en la presidencia de los Estados Unidos con Donald Trump y con el general John Kelly, como jefe de Gabinete de éste y de Seguridad Regional. Podemos construir el muro con el apoyo logístico y económico de los Estados Unidos. Hacer contacto con las mismas empresas que están trabajando en el proyecto del presidente Trump con el muro de Estados Unidos-México. ¿Qué nos lo impide? Es un tema de voluntad política únicamente.

Si el presidente Medina lo decidiera, no tengo ninguna duda de que tendría respaldo total del país en tal iniciativa, aunque estoy consciente de que grupúsculos que han conspirado contra la nación en silencio, estarían grandemente contrariados.

El muro en la frontera es básico; una señal al mundo de que RD y Haití son países distintos, que aspiramos a una buena vecindad en paz y, como dijo el presidente Medina en su discurso, que cada quien sepa dónde comienza y dónde termina su casa. Como decía Benito Juárez: “El respeto al derecho ajeno es la paz”.

Estoy clarísimo en que no sólo el muro y el reforzamiento militar de la frontera resuelven el problema de la incontenible invasión haitiana. Se hace necesario endurecer la política de persecución contra los “coyotes”, contra los trafi cantes de ilegales y, sobre todo, en contra de los apoyos políticos y militares fronterizos que esta lucrativa y antinacional práctica representa.

¿Cuántos de éstos hay sometidos? ¿Cuántos hay juzgados? Es más que evidente que la actividad del tráfi co humano ilegal, que es un crimen de lesa humanidad, tiene en la República Dominicana impunidad total.

El presidente Medina recriminó a los empresarios que contratan mano de obra ilegal. Pero, ¿qué van a hacer los empresarios si el propio Estado no exige ni hace cumplir la ley en sus obras y proyectos de construcción? Siendo Diputado sometí un proyecto de ley que impide a empresas constructoras de obras del Estado la contratación de ilegales, proyecto que, como ya he explicado, duerme el sueño eterno en una gaveta. ¿Qué impide su aprobación y ejecución? Falta de voluntad política, de este gobierno y de los anteriores. No excluyo el del presidente Fernández, ni el de Hipólito Mejía.

El Presidente habló del control de la frontera física, pero ésta no tendría ninguna efi cacia si no se protege la frontera jurídica, aquella trazada por nuestra Constitución y el Fallo 168-13 del TC, que están hoy bajo seria amenaza, externa e interna.

Leí con mucho agrado una propuesta que hiciera una de las cabezas empresariales del Cibao, nuestro amigo don Félix García, exhortando a los productores e industriales a dominicanizar la mano de obra en la frontera, aunque eso implique renunciar a parte de su rentabilidad. El país necesita que su clase empresarial reaccione ante los efectos devastadores de la invasión haitiana. Ojalá y el Conep asumiera el discurso de don Félix García. Ojalá y el empresariado dominicano, en el que tengo muchos amigos de mi generación, entiendan que esta nación merece ser defendida en su integridad territorial, en sus valores, en su cultura, en su creencia religiosa, por encima de mercado laboral con mano de obra barata. Ojalá y puedan razonar lo que está pasando con el empresariado venezolano, que anda despavorido huyendo por el mundo, porque no tuvieron una visión de país y sólo procuraron coyunturalmente sus benefi cios personales y empresariales. No vieron después de la curva, porque carecieron de una verdadera clase dirigente.

La necesidad del muro, que fue mi primera iniciativa en el Congreso Nacional, por lo que fui lapidado por grupúsculos de gran poder, se abre paso hoy porque el tiempo nos ha dado la razón. Los que todavía pueden oponerse a su construcción terminarán en poco tiempo concluyendo con nosotros de que es inevitable.

Ojalá el Presidente de la República lo entienda. El muro está en el eje crucial de la solución para el control de la frontera.

Sin él, todos los esfuerzos que se hagan serán inefi caces.