OPINIÓN: La reforma tributaria de Trump y la próxima corrección de los mercados. Por Julio Díaz

La reforma tributaria impulsada por el presidente Donald Trump que fue aprobada en diciembre pasado no ha alimentado lo que muchos economistas esperábamos; la creación de una burbuja en los mercados bursátiles. Las corporaciones que recibieron un recorte de las tasas impositivas de 35% a 21%, esos recursos fruto de esa reforma en vez de utilizarlos para crear empleos mejores pagos y aumento de salarios, lo han utilizado para recomprar acciones que ha sido el principal factor de alzas de los mercados, independientemente de los factores macroeconómicos que imperan en la economía estadounidense.

De acuerdo con estimaciones del Banco de inversión Goldman Sachs, las recompras de acciones podrían alcanzar 1 trillón de dólares, lo que representa un 46% de aumento con respecto al 2017. Las recompras de acciones han aumentaron un 57% en el segundo trimestre con respecto al mismo trimestre del 2017. En el sector tecnológico ese incremento fue aún mayor, ya que el aumento fue de un 130% con respecto al mismo período del año pasado.

A pesar que la economía está creciendo un 4.1% en términos interanuales, la tasa de desempleo se encuentra en 3.9% su nivel más bajo en 18 años, el sentimiento de confianza del consumidor se encuentra en su punto más alto desde hace dos décadas. A pesar de ello, existen factores endógenos en los mercados que pueden suscitar una fuerte corrección. Una de ellas es la gran acumulación de efectivo de grandes jugadores del mercado. Un ejemplo de ellos es Berkshire Hathaway de Warren Buffet que lleva acumulado en lo que va de año 129.6 mil millones de dólares, a pesar de que en este año llevan inversiones netas tranzadas por un valor de 12 mil millones de dólares.

Otro indicador que dispara las alarmas es la creciente ola de incrementos adquisiciones y fusiones a escala planetaria, que de acuerdo con un reporte de la firma Moody’s estas se sitúan en 2.6 trillones de dólares en la primera mitad del 2018, sólo ubicada un poco por debajo del record establecido en el 2007, año donde inició la crisis financiera global. El incremento de las adquisiciones y fusiones tienden a aumentar cuando los ejecutivos sienten que sus acciones están caras y así podrán maximizar el valor de la adquisición o la fusión. En el caso específico de Berkshire Hathaway antes del estallido de las burbujas bursátiles ha acumulado una gran cantidad de efectivo. Por ejemplo, eso ocurrió entre 1998 y 1999, y desde el 2005 al 2007. Otro indicador que activa las alarmas de una recesión y de una corrección es la baja tasa de desempleo. La tasa de desempleo baja más baja después del ciclo económico expansivo iniciado en 2002, fue de 4.4% en octubre de 2006, y la próxima recesión ocurrió en diciembre de 2007, durante la expansión que inició en 1991 que terminó con el estallido de la burbuja de las empresas tecnológicas en marzo de 2001, la tasa de desempleo más baja durante ese período de expansión fue de 3.8% en abril del 2000.

La reforma tributaria de Trump a pesar de que ha alentado el crecimiento económico del país, es un crecimiento que será transitorio por la naturaleza misma de la reforma que va a socavar los cimientos macroeconómicos del país con un incremento indiscriminado del déficit fiscal. Un 75% de los recortes impositivos a personas físicas que equivalen a 1.1 trillones de dólares van dirigidos a personas que devengan salarios por encima de 200 mil dólares anuales, que representan un 5% del total de los contribuyentes. La marginalidad propensa al consumo de este grupo económico es relativamente baja en comparación con otros grupos menos favorecidos por la reforma tributaria, por lo que esto se traducirá en una disminución de las recaudaciones, y como consecuencia un aumento del déficit.

El Departamento del Tesoro reportó este viernes que el Gobierno federal de los Estados Unidos acumuló un déficit presupuestario de 76.9 mil millones de dólares en el mes de julio. Esto se debió a un incremento del gasto público y los recortes impositivos que están conduciendo al país al déficit fiscal más grande en los últimos 6 años. En los primeros 10 meses de este año fiscal el déficit fiscal acumulado asciende a 684 mil millones de dólares, para un incremento de un 20.8% en igual período el año pasado. Los ingresos tributarios apenas han aumentado un 1% en comparación con el año pasado fruto de la caída de los ingresos tributarios por concepto de impuestos corporativos. Por otra parte, el gasto público ha aumentado en un 4.4% en comparación con el año pasado debido al incremento del gasto militar y el costo de financiamiento de la deuda.

La administración del presidente Trump ha proyectado un déficit fiscal equivalente a 1 trillón de dólares para el 2019, y de 1.1 trillones para el 2020. En la actualidad la proyección es cerrar el año fiscal que termina el 30 de septiembre con un déficit de 890 mil millones de dólares, lo que equivaldría a un 33.7% más que el déficit fiscal contraído el año pasado que fue de 665.8 mil millones de dólares. La última vez que el Gobierno federal tuvo más de tres años consecutivos con un déficit fiscal que superaba 1 trillón de dólares, fue durante el período (2009-2011) cuando la administración del presidente Obama aplicó recortes impositivos y se abocó a un aumento del gasto público para contrarrestar los efectos de la crisis financiera del 2008 y la Gran Recesión, que fue la peor crisis económica desde la Gran depresión de los años 30.

Otras de las cifras que encontramos alarmantes en este reporte suministrado por el Departamento del Tesoro son las siguientes: a) Los ingresos tributarios por concepto de corporaciones bajaron en un 20% en comparación con el año pasado para situarse en tan sólo 55 mil millones de dólares en los primeros 10 meses del año; b) los ingresos tributarios por concepto de personas físicas han crecido en un 2% en comparación en igual período el año pasado, como resultado de un incremento en el nivel de empleo, que sigue pujante y por tercer mes consecutivo hay más empleos disponibles que personas desempleadas por primera vez en la historia de los Estados Unidos; c) En los primeros 10 meses de este año fiscal los ingresos tributarios han totalizo un monto de 2.77 trillones de dólares y el gasto publico fue de 3.45 trillones de dólares, ambas cifras representan un récord para cualquier año fiscal en la historia.

Dado este escenario fiscal que vive y que vivirá los Estados Unidos en los próximos años y por los factores endógenos que se están incubando en los mercados financieros, nos atrevemos a pronosticar una recesión para el año 2020 o principios del 2021. Uno de los principales indicadores que mantienen el crecimiento económico sostenido a largo plazo, y es lo que ha hecho Australia en los últimos 26 años que no ha experimentado una recesión, porque ha sabido mantener las finanzas públicas en un perfecto estado y una reducción del nivel de endeudamiento neto, ya que estos indicadores necesitan estar saludables para cuando los ciclos recesivos se avecinan. En el caso de los Estados Unidos, estos indicadores cada día empeoran más y la deuda pública supera el umbral de los 21 trillones de dólares. Por tal razón, con unas fianzas públicas en un estado delicado y la corrección de los mercados serán factores determinantes para vaticinar que la próxima recesión está a la vuelta de la esquina.