Respuesta al discurso de rendición de cuentas del presidente Danilo Medina en 2017. Por Julio Díaz

Escrito por: Julio E. Diaz Sosa, Licenciado en Economía y Finanzas en el Rochester Institute of Technology con un Master en Economía Aplicada en la Johns Hopkins University

El discurso del presidente parecía más que un discurso de rendición de cuentas un discurso de proselitismo político. El presidente realizó un discurso sofista, lleno de falacias que no corresponde en lo más mínimo con la realidad que están viviendo millones de dominicanos día a día. El presidente Danilo Medina dijo que durante su gestión que inició el 16 de agosto de 2012 a la fecha; 1, 072,400 dominicanos han salido de la pobreza. Según datos ofrecidos por el presidente la clase media pasó de un 20.7% de la población en septiembre de 2012 a un 28.9% en el 2016. Primero, esa movilidad social que reseña el Presidente Medina no corresponde con la realidad, ya que un informe del Banco Mundial del año 2013 dice que entre el 2000-2013, la movilidad social en el país fue tan solo de un 2% de la población; con esa escalofriante cifra es muy difícil acceder a la clase media.

De igual manera, el desempleo sigue siendo una retranca para el desarrollo del país. De acuerdo con datos del CREES el desempleo en el país se encuentra en 14.5% y lleva años alrededor de esa cifra. A pesar de que el Presidente Medina habla de la creación de 480,430 mil empleos desde su asunción al poder en agosto del 2012, esa cantidad de empleos es ínfima en comparación con la cantidad de personas que cada año ingresan al mercado laboral que es del alrededor de 120 mil personas. Esa misma institución en un informe que elaboró en 2013, señala que la informalidad en la economía dominicana alcanza el 56%. Otra variable que desmonta esa realidad es el salario real, que de acuerdo con cifras del mismo Banco Central está en el mismo nivel que el año 1991. Desde el 2004 el mismo ha caído en un 27%. La Tesorería de Seguridad Social en su informe de este año dice que el 81% de la población que cotiza gana menos de RD$ 25,000.00 al mes. En el año 2012 el Ministerio de Trabajo dijo que el 85% de la población dominicana gana menos de la cifra anteriormente señalada.

Según cifras del Banco Central de la República Dominicana, en promedio la canasta básica (incluye todos los quintiles) es de RD$ 27, 968.32. Una cifra que se le hace imposible a los dominicanos alcanzar, cuando en las grandes empresas cerca del 40% de los empleados ganan el salario mínimo más alto de RD$ 12, 873.00. En las medianas el 61% gana el mínimo más alto para ese tipo de empresas que es de RD$ 8,850.00 y en las pequeñas el 80% gana el mínimo de RD$ 7, 843.00; las empresas pequeñas generan el 50% de los empleos formales que se generan en el país.

Colocando esta realidad en perspectiva, vemos que alguien miente aquí, porque sin un incremento del empleo, ni del salario real y ni una reducción significativa de la canasta básica, no puede haber movilidad social, y por ende una reducción de la pobreza, y como resultado un crecimiento de la clase media. Queda demostrado que una vez más el gobierno de Danilo Medina le miente al país de una bonanza económica que no existe en números y que no perciben la mayoría de los dominicanos.

 Durante su alocución ante la Asamblea Nacional, el presidente Medina hizo mención al crecimiento económico sin parangón que experimentó la República Dominicana en el año 2016, que fue de 6.6%. Sin embargo, el sector que aportó más a ese crecimiento real del PIB fue el sector minero con un 26.5%, vale la pena acotar que el impacto del valor agregado del PIB es de apenas un 1.5%, y es un sector que genera pocos empleos.  Y en cambio sectores que tienen mayor incidencia en la generación de empleos y en el valor agregado del PIB crecieron en mucho menor medida, tales como el comercio, construcción y manufactura local, experimentaron crecimiento de 5.9%, 8.8% y 4.8%, respectivamente. Es una de las tantas razones por las cuales el pueblo dominicano no siente el llamado «crecimiento económico.»

En otro tenor, el Presidente Danilo Medina hizo mención a la «Revolución educativa» que ha realizado su gobierno en el área educativa con la implementación del 4% del PIB para este sector. Esta ha sido una falacia y sus ejecuciones presupuestarias en esta materia se han hecho con poca transparencia. Por ejemplo, de cada 100 pesos del presupuesto de educación, el Ministerio solo destina 1.30 para la capacitación de maestros, es por esa razón que el país no va a mejorar del lugar 146 de 148 países en calidad de educación si continúa esa tendencia. En otro tenor, 18% del presupuesto de educación se destina a la construcción de escuelas, lo cual vemos muy bien, pero el gobierno debe manejar con más transparencia la ejecución del presupuesto para la construcción de esas escuelas. Por ejemplo, las 9 escuelas que inauguró el presidente Medina en Azua en agosto de 2015, el gobierno dijo que gastó 524 millones de pesos en la construcción de dichas escuelas pero en realidad solo gastó 324 millones de acuerdo a las cubicaciones de los años 2013, 2014 y 2015. La inversión en educación se ha ido en la corrupción rampante que arropa a este gobierno.

Un tema que el Presidente obvió totalmente de su discurso de rendición de cuentas, fue sobre la salubridad de las finanzas públicas, y la consolidación fiscal que recomendó el Fondo Monetario Internacional (FMI) en su última visita al país para resolver el problema fiscal del gobierno. La consolidación fiscal no existe en el manejo de las finanzas públicas por parte del gobierno de Danilo Medina. En el presupuesto aprobado por el Congreso el déficit fiscal se mantiene por tres años más. El déficit fiscal del gobierno para el 2016 fue de un 2.3% del PIB, unos RD$75,893 millones, en el 2017 se proyecta en un 2.1% del PIB, equivalente a unos RD$75,516 millones, y para el 2018 se proyecta otro déficit fiscal de 1.7% del PIB, equivalente a RD$67,706 millones. En otras palabras, estas proyecciones marcarían un desorden fiscal sin precedentes, ya que marcaría exactamente una década desde la última vez que el país tuvo un superávit fiscal desde el 2007. Estamos ante un modelo económico basado en el endeudamiento y el despilfarro.

El gobierno de Danilo Medina y el PLD han cacareado por poco más de 12 años de gobiernos consecutivos una supuesta estabilidad macroeconómica sin precedentes en la historia del país, con un crecimiento económico sin comparación en el mundo, solo era equivalente al de la economía china. Pero la triste realidad es otra, ese supuesto crecimiento económico que ha exhibido el país ha sido sobre la base de un endeudamiento indiscriminado, el gobierno toma prestado para cubrir déficits del sector público consolidado que incluye al sector eléctrico y el Banco Central, que en la actualidad alcanza un 5% del PIB según el FMI, para financiar el presupuesto general de la nación, a través de una carrera alocada de emisiones de bonos por parte del Banco Central y Hacienda.

 La deuda del Banco Central es otra bomba de tiempo que pone en tela de juicio la supuesta estabilidad macroeconómica alcanzada durante los gobiernos de Danilo Medina y el PLD. Dicha deuda que ascendía a RD$ 89,434 millones el 16 de agosto de 2004, que en gran medida alcanzó esos niveles durante la crisis financiera que vivió el país en el 2003; donde el Banco Central emitió Certificados de Inversión como medida de preventiva para reducir la base monetaria y contener la presión inflacionaria que vivía el país como consecuencia del salvamento del sistema financiero. Hoy dicha deuda asciende a RD$ 392, 087 millones en noviembre de 2015, y el gobierno central tiene que destinar alrededor de RD$ 47,000 millones al año para capitalizar al Banco Central, que apenas alcanza para cubrir el déficit cuasi fiscal de dicha institución. Esa es una de las principales razones por la cual la economía dominicana ha perdido competitividad en la última década debido que a consecuencia de esas medidas de política monetaria restrictivas adoptadas por el Banco Central nuestra moneda se ha sobrevaluado con respecto al dólar, es decir se ha apreciado de una manera artificial, lo que ha provocado una caída considerable de nuestro sector exportador, y nuestros sectores claves generadores de divisas como lo son las Zonas Francas y el turismo.

El manejo de la deuda pública es otro talón de Aquiles para la estabilidad macroeconómica del país, los gobiernos de Danilo Medina y el PLD han manejado de una forma irresponsable el endeudamiento público. Una muestra de ello es que en el año 2004, la deuda pública de la República Dominicana, que incluye la deuda externa e interna ascendía a US$ 9,705 millones, en la actualidad se encuentra alrededor de US$ 37,206.8 millones, es decir que Danilo Medina y el PLD han cuadriplicado la deuda pública nacional en 12 años, lo que tomó al país endeudarse en 160 años de vida independiente, los gobiernos del PLD y Danilo Medina; lo multiplicaron por 4 en tan solo 12 años. La irracionalidad en el manejo del gasto público y del incremento de la deuda a niveles realmente alarmantes, no se han detenido durante esa gestión de Danilo Medina que desde agosto de 2012 a mayo de 2015, habría aumentado la deuda pública en US$ 15,180 millones, más que cualquier otro gobernante en la historia dominicana. . De acuerdo con datos ofrecidos por la Dirección de Crédito Público del Ministerio de Hacienda desde el 2017 hasta el 2027 deberán cancelarse 24, 966 millones de dólares con los acreedores internacionales, esto incluye (amortizaciones, intereses y comisiones). Esto representa el 67.1% del servicio de la deuda externa del país, una cifra sumamente alarmante.  Es por esta razón, que el gobierno central tiene que destinar poco más del 50% del presupuesto nacional para el pago del servicio de la deuda que incluye (intereses y capital). Sin duda alguna, el país se encuentra camino al precipicio y para evitar una catástrofe, necesitamos un cambio de rumbo en lo que concierne a la política económica del gobierno o de lo contrario el país entrará en una crisis crónica de insostenibilidad fiscal.

Actualmente la presión tributaria del país es de un 14% del PIB, es decir que de cada 100 pesos que genera la economía dominicana, el gobierno central recibe por concepto de ingresos tributarios 14 pesos. En el presupuesto del 2016, el gobierno tiene comprometido en salarios, y adquisición de bienes y servicios el 6% del PIB, en el pago de intereses del servicio de la deuda RD$ 97, 764 millones, eso representa el 3% del PIB, en amortizaciones y cuentas por pagar 3% del PIB (estos datos son del presupuesto del 2016). En otras palabras, en solo tres partidas el gobierno tiene comprometido 12 de los 14 pesos que recibe por concepto de ingresos tributarios, lo que deja al gobierno en una situación de estrechez fiscal insostenible, lo que no le permite hacer frente a las demandas sociales que exige la población dominicana.