Trumpcare vs Obamacare. Por Julio Díaz

El pasado jueves 4 de mayo, la Cámara de Representantes de mayoría Republicana pasó un proyecto de ley que reemplaza la actual ley de salud, conocida popularmente en los Estados Unidos como Obamacare. Este proyecto que fracasó en su primer intento, en esta ocasión fue aprobado por una diferencia mínima de 218 votos, y está pendiente de su conocimiento en el Senado de los Estados Unidos.

Si de algo estamos seguro es que de aprobarse dicho proyecto de ley, es muy probable que millones de estadounidenses perderán su seguro de salud. A ciencia cierta no sabemos a cuanto asciende la cantidad de estadounidenses que perderán su seguro médico, ya que la Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO), por sus siglas en inglés, una organización apartidista, no ha realizado las estimaciones correspondientes. Sin embargo, la última estimación realizada por esta organización antes de las enmiendas que se realizaran al proyecto, estimaba que al menos 24 millones se quedarán sin seguro médico para el año 2026.

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A continuación haremos un paralelismo entre el proyecto de ley de salud, al cual denominaremos Trumpcare y la ley sanitaria actual mejor conocida como Obamacare. Por ejemplo, algunas de las provisiones actuales de Obamacare serían eliminadas de inmediato de aprobarse la nueva ley, tales como el mandato individual, que consiste en imponer una penalidad impositiva para aquellos que decidan no adquirir un seguro médico a través del mercado de seguros. Así como la provisión que estipula que los jóvenes pueden estar en el plan de seguro de sus padres antes de cumplir los 26 años de edad.

Por otra parte, bajo la nueva ley sanitaria los estados tendrán la facultad de rescindir de dos aspectos importantes de Obamacare: como que los aseguradores cubran beneficios de salud esenciales, y que cobren el mismo precio a todo el mundo sin importar su historial de salud. La nueva ley se va a deshacer de la protección para pacientes con condiciones preexistentes. La enmienda adherida a la nueva ley de salud, le permite a los estados optar por salir del rating de la comunidad estipulado en Obamacare, donde se les cobra lo mismo a los pacientes sin importar su condición médica ni el tiempo que mantuvo su cobertura de salud.

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La expansión del Medicaid se irá reduciendo progresivamente bajo Trumpcare. Antes de la entrada en vigencia de Obamacare, era prácticamente imposible en muchos estados para los adultos con ingresos bajos sin hijos obtener cobertura a través de Medicaid. Obamacare expandió dicho programa para cubrir aquellos adultos que estaban devengando un salario de 133% de la línea de pobreza a nivel federal ($15,800 anuales para una sola persona o $32,319 anuales para una familia de cuatro miembros), definitivamente esta iniciativa ayudó a disminuir las primas de aquellas personas que no se encontraban aseguradas. Sin embargo, bajo Trumpcare la expansión de la cobertura se quedará intacta hasta el 2020, pero pacientes nuevos que sean elegibles no podrán adherirse a Medicaid después de dicho período. El principal argumento que presentan los que redactaron la nueva ley es que el ciclo de ingresos de las personas que se encuentran en Medicaid varía debido a la situación de sus empleos e ingresos, y como consecuencia, eso traerá una reducción en la cobertura de Medicaid.

Trumpcare recortará los beneficios de Medicaid por otras vías. Bajo la nueva ley de salud habrán cambios en lo concerniente a como el gobierno federal reembolsa los gastos por concepto de Medicaid a los estados. Mediante la introducción de una opción denominada “block grant,” donde los estados recibirán una suma única por los gastos de Medicaid en vez de realizar pagos por pacientes que se encuentren bajo la cobertura de Medicaid, por tal razón el programa podría recibir recortes adicionales bajo esta nueva ley. El block grant facilitaría a los estados para deshacerse de las limitaciones actuales que tienen los estados actualmente para sacar personas del programa. Bajo la nueva provisión del block grant, se le exige un requisito de trabajo para aquellos adultos que no tienen ningún tipo de discapacidad, limitando de esta manera el acceso al programa.

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Trumpcare recortará impuestos a los ricos. Bajo Obamacare se incluyen impuestos que gravan a los estadounidenses de mayores ingresos para de esta forma pagar por los gastos de la expansión de la cobertura. Sin embargo, Trumpcare eliminará esos impuestos, esos recortes se estiman en unos 883 mil millones de dólares, que la mayoría de los casos benefician a los ricos, de acuerdo a un estudio realizado por la Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO), por sus siglas en inglés. Obamacare ha sido un gran redistribuidor de riquezas desde los más ricos hacia los más pobres; Trumpcare revertirá dicha tendencia.

En la nueva ley de salud conocida como Trumpcare, las personas que decidan adquirir su seguro médico a través del mercado, obtendrán créditos tributarios en base a su edad en vez de sus ingresos. Los créditos tributarios bajo Obamacare son en base a los ingresos, al igual que la ubicación geográfica, ya que las primas de los seguros varían por región en el caso de los Estados Unidos. Trumpcare proveerá los créditos tributarios basados en la edad, e irá incrementándolos progresivamente a medida de que el paciente vaya envejeciendo. Sin embargo, estos irán disminuyendo progresivamente para aquellos individuos que ganan más de 75 mil dólares al año, o familias que ganan más de 150,000 dólares al año.

En sentido general, Trumpcare beneficiará aquellas personas que son saludables y con altos ingresos, en detrimento de aquellos que se encuentran más enfermos y que devengan salarios mucho más bajos. La nueva ley realizará algunos cambios de como las aseguradoras pueden cobrar algunos servicios a aquellos individuos que han decidido adquirir su seguro médico a través del mercado de seguros. Esos cambios incluyen que beneficios sus planes deben cubrir. Sin duda alguna, esta nueva política beneficia a los más jóvenes y saludables, que quieren coberturas mucho más baratas y simples. Sin embargo, bajo la nueva ley las personas que son más adultas y se encuentran más enfermas serían las más afectadas, ya que ellos dependen de los requisitos de la ley actual.

Un puntillazo bien profundo que recibirá la población en sentido general si entra en vigencia la nueva ley de salud mejor conocida como Trumpcare, es que los estados tienen la opción por optar salirse de los beneficios esenciales que son requeridos bajo Obamacare, tales como: Servicio de emergencias, hospitalización, cuidado prenatal, durante el embarazo y después del mismo, salud mental, prescripción de medicamentos, servicios de laboratorio y pediátricos, entre otros. Según las estadísticas 88% de las mujeres embarazadas bajo Obamacare utilizaron los cuidados de embarazo ofrecidos bajo su plan de salud.

Trumpcare contempla la financiación de los high-risk pools, para mitigar los efectos de aquellos pacientes que perderán sus seguros por su condición preexistente y por los altos costos de las primas a pagar. El plan del Partido Republicano tiene estipulado destinar 115 mil millones de dólares para estos fines. Sin embargo, muchos analistas del área de la salud dicen que este monto podría resultar insuficiente para hacerle frente a este problema.

El dinero que recibirían los estados es para crear los famosos high-risk pools. Este sistema permite al gobierno ofrecer seguro subsidiado a los pacientes que son más caros, en especial aquellos con condiciones preexistentes. La idea de este programa es ofrecer cobertura a esos pacientes pero manteniendo las primas bajas para aquellos pacientes que son más saludables, sacando a estos pacientes de alto riesgo del esquema de seguro en funcionamiento.

Sin embargo, históricamente los high-risk pools han traído serios problemas a las finanzas públicas de los estados, ya que creando un sistema paralelo para los pacientes con condiciones preexistentes aumenta los costos médicos de los estados por márgenes astronómicos. Por dicha razón, somos de los que creemos que la implementación una vez de los high-risk pools va a causar que los estados corten los fondos destinados para la cobertura médica de aquellos pacientes con condiciones preexistentes, lo que traerá como resultados un aumento significativo de pacientes sin seguro médico.

Mi conclusión: Sin duda alguna la implementación del Trumpcare beneficia a los estadounidenses más saludables y de altos ingresos, echando a un lado la verdadera cara del problema, que son los estadounidenses más enfermos y con menores ingresos. Los Estados Unidos cuentan con el servicio sanitario más caro del mundo desarrollado y de menor cobertura. La solución es un sistema sanitario universal, que les provea el derecho a la salud a todos los estadounidenses sin importar su condición social ni étnica. La riqueza de una nación empieza a construirse a través de la salud de sus ciudadanos.