Decenas de pescadores de Nizao, provincia Peravia, se presentaron este martes a este diario para denunciar que la Central Termoeléctrica Punta Catalina «acabó» con la pesca en el litoral de esa comunidad, debido a la contaminación de las playas; por esta razón reclaman a la empresa una indemnización de más de RD$ 300 millones.
Según Raúl Valdez, secretario de finanzas de la Asociación de Pescadores de Nizao y Don Gregorio, los pescadores han recibido un «impacto negativo» en la pesca, debido a la contaminación, asegurando que él, junto a los otros pescadores, fue «engañado» por los ejecutivos de Punta Catalina.
«Nosotros tuvimos varios encuentros con ellos, y nos explicaron cómo iba a ser el proyecto. Lamentablemente, no fue como nos informaron; ellos dijeron que el carbón mineral iba a venir bien empacado hacia el puerto carbonero de Punta Catalina y ser soltado por correa al almacenamiento, sin que se contaminara nada», dijo Valdez.
Sin embargo, Valdez explicó a periodistas de este diario que los barcos que desembarcan en el puerto carbonero ven caer «piruletas de carbón» en el mar, asegurando que, a simple vista, se ven los residuos o polvillo negro cuando se descarga el carbón «descubierto al aire libre» hasta el almacén.
Valdez indicó que han perdido cerca del 90% de la producción pesquera y que debido a esto han tenido que buscar otras alternativas para llevar el sustento a sus hogares, indicando que tienen que trasladarse a «distancias muy lejos» de su provincia para poder pescar, ya que la mayoría son padres de familia.
Se trasladan desde Nizao, entre Paya y Matanzas, en la Punta de Santanilla, y en ocasiones hasta Salinas o la entrada de la Bahía de Ocoa para poder pescar.
También, los pescadores explicaron que la pesca ha desaparecido como consecuencia de la construcción del largo espigón de mil 300 metros del puerto carbonero de Punta Catalina, de la destrucción de los corales y los arrecifes existentes en el lugar por la construcción y la posterior destrucción de un primer embarcadero cuyos escombros fueron arrojados al mar.
Explicaron que, antes de que se construyeran Punta Catalina y el puerto carbonero, en el litoral de Nizao cada embarcación producía al día 10 quintales de pescados. Ahora cada embarcación produce un quintal.
“Antes, por día, 16 embarcaciones a remos pescaban alrededor de 160 quintales por día, 10 quintales cada embarcación. Ahora 17 embarcaciones con motores fuera de borda producen 17 quintales al día, un quintal por embarcación, con costos que no tenían antes, como la adquisición de motores, embarcaciones más fuertes y gastos de combustibles”, expresaron.
Los 271 pescadores de Nizao, de los cuales quedan 200 activos asociados en la cooperativa, han abandonado la actividad, dedicándose a otras actividades productivas, principalmente a la agricultura o al comercio informal.
También añadieron que otro factor que ha contribuido a la desaparición de los peces es el impacto del vertido de aguas residuales de las plantas de carbón a muy poca distancia de la costa, con una temperatura superior a la del mar, con una fuerte presión y con alto contenido de químicos.
Entre otros de sus reclamos está la jubilación de 20 pescadores que por edad y situación de salud no pueden seguir pescando, al tiempo que advirtieron que no se trata de jubilaciones de solidaridad de 7 mil pesos, sino de jubilaciones de por lo menos 40 mil pesos mensuales.
Llegar a un acuerdo
Los pescadores expresaron que quieren llegar a la mesa del diálogo con el presidente del Consejo Unificado de las Empresas Distribuidoras de Electricidad (CUED), Celso Marranzini, para discutir sus demandas, al igual que otros sectores que también están siendo afectados por la empresa.

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