OPINION: Guerra y reelección de Trump. Por Julio Díaz Sosa

La Guerra no sólo es música para los oídos de los halcones que dirigen el aparato militar industrial, que ha sido la punta de lanza para mantener la hegemonía imperial de los Estados Unidos. Este conglomerado es una industria que supera los 3 trillones de dólares. Las Guerras han servido como catalizador para impulsar la economía estadounidense ante una recesión o para evitarla. Desde que la economía estadounidense es la más grande del mundo en términos de PIB nominal desde el año 1872. El período más largo que duró los Estados Unidos sin estar involucrado en un conflicto bélico fue entre 1873 y 1897, durante ese lapso la economía estadounidense tuvo períodos acumulados de recesión de 13 años y su economía se contrajo en un 165.6%. Por tal motivo, la Guerra Hispanoamericana de 1898 contra España, sirvió como un catalizador para impulsar la economía, y esa ha sido la norma desde entonces.

A pesar de que los mercados bursátiles se encuentran en alza, esto no es un reflejo concreto de la realidad económica que vive el país, sectores que tienen un impacto real en la economía de la clase media y los pobres, como es el sector minorista y manufacturero han venido perdiendo empleos de forma significativa en los últimos años. Un ejemplo de ello, es que el sector minorista ha perdido poco más de 193,000 empleos desde la asunción de Donald Trump al poder, el 20 de enero de 2017.

El déficit fiscal superó el umbral del trillón de dólares por primera vez desde 2012. La deuda pública del país supera los 23 trillones de dólares, para un 111.8% del PIB. El ingreso disponible del trabajador estadounidense cada día es menor, ya que el 78% de los trabajadores sólo gana lo suficiente para cubrir sus necesidades básicas.

Dado este escenario de una posible recesión económica, por la vulnerabilidad de los consumidores que son el motor de la economía estadounidense, ya que el consumo tiene una incidencia en el PIB del 69%, y la nebulosa política del juicio político en torno a Trump, de no producirse un escenario bélico de gran constelación mundial, las probabilidades de Trump ser reelecto serían ínfimas. Es por ello, que, se necesita una Guerra para desviar la atención, y mostrar a Trump como el «nuevo capitán América,» que viene a salvaguardar la libertad del pueblo estadounidense y del mundo.

De suscitarse ese evento, las probabilidades de Trump ser reelecto aumentan a un 99.9%, ya que ningún presidente en ejercicio en la historia de los Estados Unidos en medio de una Guerra, jamás ha sido derrotado.

Ojalá, que se imponga la sensatez y la consciencia del pueblo bueno de los Estados Unidos, ante esta barbarie que ha de acontecer en nombre de la «libertad,» que sólo busca beneficiar a la oligarquía financiera que controla la economía estadounidense a expensas del 99% del resto de los mortales.