EDITORIAL: Marianito, chochueca y la justicia dominicana

Chochueca era un pintoresco personaje dominicano cuyo nombre real era Bienvenido Martinez, se dedicaba en los años 30’s a vender unas tortas parecidas al «yaniqueque» que le llamaban «chochuecas». De allí provendría el sobrenombre que traspasaría las fronteras del tiempo y sería conocido aun en nuestros días. Eterna figura popular, hoy fallecido, Chochueca sería siempre ligado a la imagen de la muerte.

Siempre atento a las esquelas mortuorias colocadas en la funeraria ubicada en la esquina calle Polvorín con Mercedes, Chochueca recorría la ciudad visitando amigos y familiares del deudo para comunicarles el sentido fallecimiento. Como recompensa al servicio regularmente era obsequiado con las ropas del difunto.

Los cielos lo recuerdan al llegar a la puerta de la casa familiar y preguntar: «¿Donde está el doctor? Dígale que falleció su amigo fulano de tal…». La gente le obsequiaba con algunas monedas por su efectivo servicio. Por esta labor, los residentes en la ciudad de Santo Domingo veían en este personaje alguien muy relacionado con la figura de la muerte. Verlo aparecer por la puerta era una visión de lo nefasto.

Cuentan las personas que lo conocieron que contrario a lo que se piensa, era muy servicial. Al final del mortuorio, Chochueca recogía las sillas y las coronas de flores con lo que ayudaba a los deudos. Dicen que  también se le obsequiaba el hielo con el que se conservaba el cadáver difunto, pero nadie sabe lo que hacía con este hielo.

Allí vemos reflejado a Mariano Germán presidente de la Suprema de la supuesta Corte de Justicia. El es el vocero oficial del mortuorio de la justicia que se instaló en el 2011 por el ex presidente Fernández.

Dicho mortuorio no es mas que parte de las reminiscencia del cartel mafioso que dirigió el ex presidente.

Configuró la justicia para garantizarle la debida protección a los fieles de su cartel.

Ahora quieren volver al Estado para llevarse lo que aun nos queda, nuestra dignidad y nuestro orgullo como dominicanos.

¡Que no vuelvan mas!