El descaro de las bocinas del gobierno no tiene límites

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Por:  Leonardo Jaquez

Como pájaros despavoridos cuando le tiran piedras, han salido las bocinas del gobierno en defensa del Ing. Diandino Peña, hombre de confianza del ex presidente Leonel Fernández y del gobernante Partido de la Liberación Dominicana.

El Ing. Diandino Peña es un hombre ampliamente conocido por las decenas de torres de lujos que ha construido en la ciudad capital y por ser el ideólogo de la quimérica construcción del Metro de Santo Domingo, de la cual su presupuesto lo lleva en su bolsillo trasero sin rendir cuentas a ninguna institución supervisora del Estado dominicano. Ha sido tan así que aún la República Dominicana no sabe a cuánto ascendió la construcción de la primera línea del Metro.

Hay hombres con mucha suerte en la República Dominicana el Ing. Diandino Peña es uno de ellos junto con su compañero de partido y también Ingeniero, Felix Bautista, ambos de orígenes sociales humildes que se han catapultado económicamente a costillas de las arcas públicas. No se sabe quien posee la fortuna más acaudalada, resulta difícil calcularla ya que ambos han utilizado toda una serie de operaciones jurídicas y financieras con el objetivo de camuflajearla.

A pesar de todo este panorama de evidente saqueo a las arcas nacionales, decenas de periodistas denominados por el pueblo como bocinas, han salido en defensa de la moral y honestidad de funcionarios que en apenas unos años han acumulado las más pomposas fortunas económicas que pocos hombres han tenido en toda la historia de la República Dominicana.

Quienes estan llamados a defender los intereses del pueblo desde el privilegiado espacio de un micrófono son quienes principalmente atacan al pueblo defendiendo a los que por años se han lucrado con el sudor y sacrificio de una sociedad que tiene sobre sus hombros una deuda social histórica impagadera.

No tienen límites estas denominadas bocinas, el descaro es tal que ayer el periodista Euri Cabral, una de las principales cabecillas de las bocinas, dijo que el Ing. Diandino Peña es un hombre bueno, gran ser humano, gran amigo, hombre serio.

Hay quienes plantean que debe existir algún mecanismo jurídico y democrático a través del cual el pueblo pueda filtrar la palabra empeñada de quienes utilizan el micrófono para limpiar la imagen pública de funcionarios que la voz populi señala como corruptos. Resulta cuestionable que algunos periodistas por un lado lanzan ladrillazos contra los reclamos sociales mientras por otro lado se lucran con el mismo dinero del pueblo  a través de la publicidad que colocan en sus programas las instituciones públicas.

Un mecanismo importante que posibilitaría el adecentamiento de los medios de comunicación sería supervisar el otorgamiento de la publicidad del Estado, la cual se coloca en específicos espacios favorables al gobierno, discriminando programas que tienen mayores niveles de audiencia y que realmente contribuyen a la construcción de una mejor sociedad promoviendo un discurso crítico apegado a los nobles intereses de la gran mayoría nacional.