Haitianos celebran viernes santo al ritmo de Gagá y Vudú

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Los colores, la magia, el sonar de los tambores, lo religioso y lo pagano se conjugaron en las calles de San Pedro de Macorís para romper con el silencio del Viernes Santo en esta ciudad y dar vida a los tradicionales bailes de los grupos de gagá que abundan en esta parte del país.

Estos conglomerados, mayoría de ellos procedentes de bateyes o asentamientos de haitianos que trabajaban la caña, han mantenido esta práctica años tras años convirtiéndose en una tradición abrazada por muchos dominicanos, aunque a consideración del gestor cultural Roldán Mármol, esta manifestación cultural aún lucha contra la discriminación de algunos sectores.

Los bailadores de gagá utilizan objetos, ropas e instrumentos que son bautizados en ceremonias que se realizan de madrugada, días antes de salir a recorrer las calles. Son bautizados por los líderes de esos grupos llamados “mayores” y “reinas” para ser protegidos por los espíritus, según explicaron a Diario Libre, algunos de los practicantes de Gagá.

La muchedumbre recorre las calles bailando una música producidas por instrumentos, algunos de fabricación artesanal como los fututos, hechos a base de pedazos de tubo o bambú; también utilizan pitos, conga, tambor y maracas.

También portaban consigo cuadro de San José y la Virgen María, entre otros Santos representativos de la iglesia.

Pero además llevaban consigo objetos como escobas, utilizada “para limpiar el camino de las malas energías”; fuentes para ahuyentar los malos espíritus y no faltaban las cervezas y otras bebidas alcohólicas que no sólo se las bebían, sino que también se las echan encima, durante los momentos de euforia del baile.

Algunos de los practicantes de Gagá expresaron a Diario Libre, que en vez de realizar prohibiciones, las autoridades deben proteger esta actividad que consideran una muestra más de la cultura que contribuye a la diversidad popular de la República Dominicana.