El voto electoral versus el voto popular en los Estados Unidos. Por Julio Díaz

A raíz de la sorprendente victoria de Donald Trump en las elecciones presidenciales de los Estados Unidos, celebradas el pasado martes 8 de noviembre, dicho resultado ha activado las alarmas sobre de la modificación que según algunos sectores del ala más liberal debe de realizarse al sistema electoral para elegir al presidente de los Estados Unidos. Esta es la quinta ocasión que un presidente de los Estados Unidos es elegido sin ganar el voto popular y en cada una de ellas el candidato perjudicado es el abanderado del Partido Demócrata. La primera ocasión  que ocurrió dicha hazaña se remonta al año 1824.  Aunque en dicha ocasión los partidos Republicano y Demócrata, no existían, sólo existía el Partido Demócrata-Republicano, el cual había ganado seis elecciones consecutivas, en dichas elecciones Andrew Jackson obtuvo la mayoría del voto popular y el voto electoral, aunque no lo suficiente para ganar la elección. Entonces, se reactivó la duodécima segunda enmienda de la Constitución estadounidense que estipula que la Cámara de Representantes debe elegir al presidente y el Senado al vice-presidente. John Quincy Adams fue elegido presidente por la Cámara de Representantes en detrimento de Andrew Jackson, este hecho marcó la división definitiva del Partido Demócrata-Republicano, Jackson creó el Partido Demócrata que conocemos en el día de hoy, mientras que Adams creó el Partido Whig, cuando este partido se dividió gran parte de su dirigencia formó el Partido Republicano.

La segunda ocasión que ocurrió esta hazaña fue en las elecciones de 1876, donde el candidato Republicano Rutherford B. Hayes obtuvo la mayoría de los 369 votos electorales para alcanzar el solio presidencial, 185 a 184 frente a su contrincante Demócrata Samuel Tilden, pero este último ganó el voto popular con el 51% de los votos emitidos a 48% a favor de Hayes. La tercera ocasión fue en las elecciones generales de 1888, el abanderado del Partido Republicano era Benjamín Harrison y por los Demócratas el presidente Grover Cleveland, Harrison obtuvo 233 de los votos electorales, superando los 201 votos necesarios para ganar, mientras que el presidente obtuvo 168 votos electorales. Sin embargo, en el voto popular el presidente Cleveland obtuvo la mayoría de los votos emitidos, superando a Harrison 48% a 47%. En estas elecciones ocurrió un hecho con una particularidad singular, Cleveland se convirtió en el primer y único presidente en la historia de los Estados Unidos que gobierna dos mandatos no consecutivos, ya que 4 años más tarde en 1892 venció al presidente Benjamín Harrison. La cuarta ocasión que ocurre este fenómeno fue para las elecciones del año 2000, que es una historia conocida para la mayoría de nosotros, donde el candidato presidencial Republicano George W. Bush por una decisión de la Suprema Corte de los Estados Unidos, fue favorecido con los votos electorales del estado de la Florida, lo que le adjudicó el triunfo en el colegio electoral 271 a 267 sobre su contrincante del Partido Demócrata el vicepresidente de los Estados Unidos Al Gore. En cambio, en el voto popular Gore superó a Bush 48% a 47%, respectivamente.  La quinta y última ocasión que ha producido este resultado asimétrico fue en estas elecciones del pasado 8 de noviembre donde Donald Trump superó en el colegio electoral 290 a 232 a su rival del Partido Demócrata Hillary Clinton, (está pendiente el estado de Michigan donde Trump lleva la delantera). Pero en el voto popular según CNN al momento de escribir estas líneas, la ex Secretaria de Estado Hillary Clinton supera a Donald Trump por poco más de 1,598, 268 votos en el voto popular.

Por los resultados adversos obtenidos en las pasadas elecciones la franja liberal en los Estados Unidos exige eliminar el sistema del colegio electoral, antes de explicar por qué este sistema es lo más conveniente para la democracia estadounidense, voy a proceder a explicar como funciona este sistema electoral. Cuando los estadounidenses acuden a las urnas, no votan de manera directa por el presidente, sino que lo hacen por los 538 delegados diseminados por todo el territorio nacional, los 538 electores son elegidos en base a la población de cada estado y se distribuyen en base la matricula congresual. Ejemplo, en los Estados Unidos cada estado sin importar su tamaño tiene 2 senadores para un total de 100 en la cámara alta, por mandato constitucional la matrícula de la cámara de representantes es de 435, y estos se distribuyen de acuerdo a la población de cada estado (California tiene 55 representantes ante el colegio electoral, debido a que posee 2 senadores y 53 representantes). El Distrito de Columbia donde se encuentra la capital de Estados Unidos, Washington se le concede 3 votos electorales por la vigésima tercera enmienda de la Constitución de los Estados Unidos rectificada en el año 1964, como resultado tenemos el total de 538 votos electorales. El candidato presidencial que obtenga la mayoría de los votos, expectuando los estados de Maine y Nebraska (distribuyen el voto electoral por el porcentaje de los votos), en los restantes 48 estados el ganador del estado se lleva todos los votos electorales de cada estado. Sin embargo, el proceso no termina ahí, los electores designados representan al partido político que haya ganado el estado, ejemplo los 29 votos electorales del estado de Nueva York, el día que se convoque a los delegados de los colegios electorales a ejercer su sufragio en la capital del estado Albany en diciembre, serán los delegados del Partido Demócrata, ya que Hillary Clinton ganó dicho estado, lo mismo aplica para Texas que los 38 votos electorales de ese estado serán representados por los delegados del Partido Republicano ante el colegio electoral, ya que Donald Trump se alzó con la victoria en el estado de la estrella solitaria. Sin embargo, el 19 de diciembre la fecha cuando serán convocados los miembros del colegio electoral a ejercer su sufragio en las capitales de sus respectivos estados, estos pueden cambiar su voto el día de la elección, algunos estados imponen una multa por cambiar su voluntad, otros como el estado de Maryland, exigen a los delegados del colegio electoral votar por el ganador del voto popular, este estado pasó dicha legislación en el año 2007.

Dada la complejidad de este sistema, ¿Por qué los padres fundadores de los Estados Unidos no permitieron que el candidato con la mayor cantidad de votos se llevará la elección, como sucede en las democracias representativas? Recuerdo que transcurría la primavera del año 2008, un año electoral que despertó mucha efervescencia por la candidatura de Barack Obama, en esa ocasión me encontraba realizando mis estudios de grado en Rochester, le hice esa misma pregunta a mi profesor de la clase de política estadounidense John Marley, este me respondió de la siguiente manera: “Julio, los padres fundadores no querían auspiciar la tiranía de la mayoría.” A lo que se referia mi profesor es que los padres fundadores de los Estados Unidos no tenían la intención de crear una democracia donde se impusiera la regla de la mayoría de forma pura y simple, además  los padres fundadores fueron estudiosos minuciosos del sistema democrático desde la antigüedad y sabían que una democracia donde reina la regla de la mayoría no funciona, ya que esa mayoría se utiliza para aplastar o tiranizar a la mayoría. En la obra “La República” de Platón, el filósofo griego diserta que para que la democracia funcione de una manera eficiente, las minorías deben ser tomadas en cuenta a la hora de tomar decisiones, es por ello que los padres fundadores decidieron implementar un sistema que tomara en cuenta las minorías en la toma de decisiones. Por dicha razón, cada estado tiene 2 senadores sin importar su tamaño ni densidad poblacional, y a la hora de realizar cualquier Enmienda a la Constitución cada estado cuenta con la misma importancia a la hora de sufragar. Adicionalmente, los padres fundadores estudiaron de una manera más detallada los ensayos de democracia representativa, el caso más vinculante fue el de la Revolución Inglesa, cuando en el intento de República entre (1653-1659), Oliver Cromwell gobernó de forma dictatorial. Otra de las principales razones que empujó a los padres fundadores a implantar el sistema del colegio electoral era para evitar el surgimiento de una dictadura que oprimiría al pueblo o el surgimiento de un líder mesiánico que tratase de hacer lo mismo

Como vemos el sistema del colegio electoral a pesar de su rigurosidad, es un sistema perfecto para la composición territorial y demográfica de los Estados Unidos, ya que gran parte de su población se concentra en las zonas urbanas y en dos regiones el noreste y el oeste. Si Estados Unidos eligiera su presidente por el voto popular los candidatos presidenciales solo visitarían y tomarían en cuenta las ciudades más pobladas del país como Nueva York, Los Ángeles, Houston, Atlanta, San Antonio, Chicago, etc. Y estados como Nueva Hampshire que fue clave en esta elección no sería tomado en cuenta a la hora de tomar decisiones por su insignificancia en términos poblacionales. Las voces que claman por un cambio del sistema del colegio electoral por el del voto popular ignoran dos factores, uno político y otro de carácter constitucional. En términos políticos hemos visto a lo largo de la historia en las cinco ocasiones en que el candidato perdedor del voto popular se lleva la elección a través del colegio electoral ha beneficiado al Partido Republicano, estos no van a afilar cuchillos para su propia garganta, y como en la actualidad controlan ambas cámaras del Congreso, esta iniciativa no se conocerá en ese poder del Estado. En términos constitucionales resultaría prácticamente imposible cambiar el sistema electoral: a) primero hay que agregar una enmienda a la Constitución de los Estados Unidos y para poder realizar una Enmienda se necesita 2/3 partes de ambas cámaras. Por ejemplo, de los 100 senadores en el Congreso, 42 provienen de estados pequeños, por lo quedaría descartado en el Senado, lo mismo sucedería en la cámara de representantes. El proceso final para aprobar una Enmienda a la Constitución de los Estados Unidos debe ser rectificada por las 2/3 partes de los estados, que serían 33 estados, de los cuales 12 de ellos tienen menos de 10 votos electorales, en pocas palabras ese proceso de cambiar el sistema electoral de los Estados Unidos no tiene como proceder por los conflictos de intereses de cada estado.

En conclusión, en mi opinión creo que la mejor opción es mejorar el actual sistema del colegio electoral, haciéndolo más equitativo a través de la proporcionalidad en los 50 estados de la Unión, incluyendo el Distrito de Columbia, como sucede en Maine y Nebraska. Después de las elecciones me atreví a realizar unos cálculos aplicando la proporcionalidad, y la ex Secretaria Clinton hubiera resultado electa con 270 electorales contra 268 de Donald Trump, de haber sido así no estaríamos discutiendo este tópico en estos momentos. Sin embargo, la Secretaria Clinton a pesar de la proporcionalidad no hubiera resultado electa, ya que un elector del estado de Washington perteneciente a una tribu indígena dijo que no votaría por la ex Secretaria Clinton bajo ninguna circunstancia según un reportaje de la cadena BBC, por lo que con ese voto menos el resultado hubiera sido 269 a 268, como ningún candidato alcanzó los 270 necesarios para ser declarado ganador, por consiguiente la duodécima segunda enmienda de la Constitución se activaría, donde la cámara de representantes elige al presidente y el senado al vicepresidente, como los Republicanos ostentan la mayoría en ambas cámaras, de todas maneras Donald Trump y Mike Pence iban a resultar electos presidente y vicepresidente, respectivamente.