La expresión de un pueblo es mayor que cualquier color. Escrito por Ricardo Ripoll

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¡Este escrito se lo dedico a todo el pueblo dominicano!
El momento histórico y fenómeno que se está viviendo, no solo en nuestro terruño pero en Latinoamérica, es de una importancia única y de unas dimensiones incuantificables. Es digno de un estudio sociológico y político, y hago mención de esto porque la corrupción, la impunidad y Odebrecht fueron capaces de hacer el sueño de Simón Bolívar una realidad, unieron a todo un continente. Debe pensarse en frío y ser analítico.

La marcha, el libro verde y el gran espacio verde solo han sido el catalizador que quitó el miedo y motivó a salir de la pasividad, se convirtió en la herramienta para que un pueblo exprese su inconformidad y ha servido de cauce para que los dominicanos planteen su frustración, indignación, hartazgo, dolor, cansancio y alcen su voz al unísono, clamando justicia. No es más que una señal de que el pueblo estaba consciente de lo que viene aconteciendo en nuestro país desde hace mas de 5 décadas y ya explotó, ¡no aguanta más!. “Clama por sanear todo el sistema”

Es una demostración y un grito a todo pulmón, de que queremos que nuestra sociedad sufra una metamorfosis. Las bocinas del gobierno y el oficialismo han mal interpretado esto, entienden que es un ataque a ellos, sin embargo es a todo un esquema corrupto, carcomido por la impunidad y complicidad de todos los sectores de nuestra sociedad. Ciudadanos de República Dominicana entiendan que esto es tan grande que pudiera ser la llave que abra la puerta a un futuro más claro, promisorio y transparente. Es una oportunidad única ya que de un solo golpe y unidos podemos lograr la independencia de los diferentes poderes del estado, los cuales han sido secuestrados para beneficio de unos cuantos.

Podemos limpiar el sistema político partidario, ya que no solo están involucrados en este magno evento figuras de todos los partidos desde el 2001 hasta la fecha, sino también parte del sector privado que los ha acompañado de la mano para beneficiarse y lucrarse. También pudieran quedar establecidos sistemas para supervisar a los titulares responsables de manejar el erario público, se pudieran someter proyectos de ley a favor de las mayorías y un sin número de etcéteras todos positivos para la colectividad.

La voluntad de todos y los corazones verdes coyunturales y juntos trascienden cualquier color, bandería, credo y derrumban cualquier barrera u obstáculo y eso es algo que debe quedar bien claro. Si bien es cierto que ha quedado por sentado que la oposición eres tú y somos todos, también es más que cierto que debemos tener nuestros objetivos pro una mejor sociedad bien claros y que lo que se está buscando es una democracia inclusiva que permita una participación directa en las tomas de decisiones, acciones y ejecuciones que de una forma u otra influyan sobre nuestra nación y su población.

Por último, plasmo una inquietud personal y de muchos, y es que este periodo incierto, nuevo para todos, invaluable y creciente, no es una carrera, ni es a corto plazo. ¡Debe ser calculado, estudiado, consensuado, sopesado y vivido!. Los cambios no son fáciles, tampoco súbitos y mucho menos fortuitos.
Pongo esto en blanco y negro porque la responsabilidad que tenemos todos sobre nuestros hombros es enorme, es el peso de 48,442 kms2 y de más de 10 millones de habitantes y debe ser beneficiosa para este gran conglomerado que ha dado la cara, ha impreso su cédula y entiende que lo ha hecho por el real fin de la impunidad y por el tan anhelado sistema político de gobierno que todos necesitamos y queremos.

Tengo fe en este proceso y se de corazón que “se puede, ¡”SI” se puede!”
Me despido hoy diciéndoles, que tengo mi corazón verde, verde esperanza pero más que de un solo color, lo tengo rojo, azul y blanco como nuestra tricolor y llevo tatuado en mi corazón…:
¡DIOS, PATRIA Y LIBERTAD!