La señora Mateo es un ñamecito. Por Sara Pérez

La señora Mateo es un ñamecito abuitrizado completamente accesorio, aunque no inocuo, porque basta imaginar la capacidad de abusos, despojos y agresiones que quiere y puede ejecutar, especialmente en Dajabón, que en cuanto al nivel de institucionalidad, está ubicado un poco más allá del culo del mundo.

Para lo único que sirve la Mateo, con propiedad, es para ejemplarizar cómo un gobierno de ladrones impunes, que contribuye a envilecer y a animalizar a la gente, puede convertir hasta a un modesto e inocente burriquito, en una pavorosa serpiente de siete cabezas.

Nuestro país da pena, expuesto a las iniciativas de una legisladora semejante. Pero da pena ella también, la pobre, que con todo lo que le ha tocado y con todo lo que ha cogido y, precisamente, por lo que le ha tocado y lo que ha cogido, por lo que se ha tragado con las bocas de siete cabezas, jamás dejará de ser ese buitrecito, tan miserable y podrido, como las raciones de carroña con las que se alimenta…