OPINIÓN: El “Funglode” de Danilo y el Funglode de Leonel, sus diferencias. Por Venecia Joaquín

Danilo Medina, Presidente de la República y Leonel Fernández, ex Mandatario y Presidente del PLD, son claves en el rumbo actual de la nación. Reconozco que no se nada de política, pero mi olfato de campesina difícilmente falla, buscando el alma de las personas a través de las acciones. He podido apreciar que algunos toman el camino de la política para hacer realidad sus sueños, olvidando el pueblo y viceversa.

Desde la mecedora de mi abuelo, analizando las actuaciones de Danilo y Leonel, he llegado a la conclusión de que Leonel es débil con los ricos y poderosos e intenta imitarlos. Le gusta el glamour del poder. Nació en una comunidad pobre, inteligente, con el don de la palabra, encanta con fábulas y llegó a ser Presidente en tres periodos gubernamentales.

En el primer periodo, desde el Palacio, Leonel estableció inmediatamente su marca personal: la Fundación Global, Democracia y Desarrollo (FUNGLODE). . Necesitaba una plataforma a la altura de ricos y poderosos, nacionales el internacionales, que le permitiera mantenerse en contacto con ellos; para brillar; para “conceptualizar” , teorizando sobre como arreglar el mundo, aunque no lo practique en RD.

Las actividades de Funglode, analizar políticas públicas, alianzas con universidades, conferencias, competencia de golf, proyectos de cine, etc. , no pueden estar en contradicción con su esencia, le permiten atraer “tutumpotes” , codearse con ellos, alejado de los “hijos de machepa”.

Funglode creció rápidamente y cruzó fronteras. ¿Qué empresario o funcionario iba a negarle ayuda al Primer Mandatario? Durante sus tres mandatos, logró ponerle una fuerte infraestructura y proyectarla. Tiene lujosas instalaciones en EU, Washington, NY, en la UNESCO, en Francia, etc.. Por sus orígenes, algunos insisten en considerar Funglode un bien de la nación, pues como Mandatario, Leonel aprovechó las puertas que se le abrieron para construir su plataforma.

Por otro lado, Danilo sustituyó a Leonel en la Presidencia de la República. Encontró la economía de nuevos ricos “blindada” por la impunidad. Decidió “tragarse el tiburón podrido” y aceptó la reelección, para establecer un “ Funglode”, diferente al de Leonel: las visitas sorpresas. Consiste en ir personalmente a las comunidades vulnerables, conocer las necesidades y llevarles recursos, para que desarrollen sus potencialidades y combatan males.

El “Funglode” de Danilo, fomentando microempresas, fuentes de trabajo, infraestructuras, invernaderos, el 911, cooperativas en lugares apartados, ha llenado de contento y elevado el nivel de vida de muchas familias. Lo ideal es que pueda hacerlo a nivel nacional, erradicando la corrupción e impunidad.  Despierta esperanza, que comienza a remover barreras. Ha designado ministros que planifican pensando en la nación. Dentro de ellos, el de educación, capacitando docentes, con jornadas de tanda extendida; el de agricultura, fomentando la producción y exportación; el de Obras Publicas, estableciendo infraestructuras.

Indiscutiblemente, en los gobiernos de Danilo y Leonel lo que más se destaca, es el Funglode que enarbolan. Son diferentes. Leonel lo inició con proyectos paralelos al gobierno, para hacer realidad su sueño personal de tener un negocio, una plataforma, que le permita estar en contacto con “tutumpotes”, alejado de los infelices. Mientras que el “Funglode” de Danilo, las visitas sorpresas, es para acercarse a los pobres, a los “hijos de machepa” y desde las entrañas del gobierno, ayudarlos a hacer realidad sus sueños, de mejor vida.