OPINION: Los hombres que acompañan a Alejandro Giammattei. Por Marcos Sazo

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La Oficina de Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA) realizó una investigación denominada “Poderes Ocultos”, donde especifica cómo el general Ortega Menaldo dirigió “La Cofradía”, una de las estructuras responsables del crimen organizado y violencia política que vive Guatemala en la actualidad.

“La Cofradía” fue una camarilla de oficiales de inteligencia militar, en ejercicio y retirados, y una especie de fraternidad militar comprendida por miembros de inteligencia militar asociados con la delincuencia y la corrupción en el período de la dictadura de Romeo Lucas García”. Según informes de EE.UU. desclasificados en 1991. “Junto con Ortega, el general Manuel Antonio Callejas y Callejas fue uno de los arquitectos de esta poderosa organización paralela creada en el Ministerio de Finanzas. A finales de la década de los setenta, el Ejército estableció una oficina en ese ministerio para detectar el tráfico de armas y municiones destinadas a la guerrilla”, WOLA. Esta oficina controlaba además, la recaudación de impuestos y desde allí se le sindicó de favorecer la red de contrabando de Alfredo Moreno.


Ortega estuvo al frente de esta oficina. Luego, fue subdirector y director del Servicio de Inteligencia del Ejército.

Los agentes de la DEA comenzaron a detectar la participación de oficiales militares traficando drogas, desde 1986, de acuerdo con documentos de la agencia antinarcótica obtenidos a través de Freedom of Information Act (FOIA). “Esto sucedió cuando Ortega heredó de Callejas y Callejas la dirección de Inteligencia Militar. En los próximos nueve años, de acuerdo con los documentos de la DEA, los agentes especiales detectaron al menos 31 oficiales en activo traficando drogas “Todos los caminos conducen a Ortega”, dijo un agente antinarcótico en un reportaje de Frank Smyth publicado en el periódico el Texas Observer titulado “El narco-Estado intocable: Militares guatemaltecos desafían a la DEA”.