OPINION: Sobre el discurso de rendición de cuentas del presidente Danilo Medina. Por Julio Díaz Sosa

El discurso del presidente parecía más que un discurso de rendición de cuentas un discurso de proselitismo político y de un presidente con pretensiones continuistas. El presidente realizó un discurso sofista, lleno de falacias que no corresponde en lo más mínimo con la realidad que están viviendo millones de dominicanos día a día. El presidente Danilo Medina dijo que durante su gestión que inició el 16 de agosto de 2012 a la fecha; más de un millón y medio de dominicanos han salido de la pobreza. Según datos ofrecidos por el presidente la clase media pasó de un 22.6% de la población en agosto de 2012 a un 30% en el 2017. Primero, esa movilidad social que reseña el presidente Medina no corresponde con la realidad, ya que un informe del Banco Mundial del año 2013 dice que entre el 2000-2013, la movilidad social en el país fue tan solo de un 2% de la población; con esa escalofriante cifra es muy difícil acceder a la clase media.

De igual manera, el desempleo sigue siendo una retranca para el desarrollo del país. De acuerdo con datos del CREES el desempleo en el país se encuentra en 14.5% y lleva años alrededor de esa cifra. A pesar de que el presidente Medina habla de la creación de 606,019 mil empleos desde su asunción al poder en agosto del 2012, esa cantidad de empleos es ínfima en comparación con la cantidad de personas que cada año ingresan al mercado laboral que es del alrededor de 120 mil personas. Esa misma institución en un informe que elaboró en 2013, señala que la informalidad en la economía dominicana alcanza el 56%. Otra variable que desmonta esa realidad es el salario real, que de acuerdo con cifras del mismo Banco Central está en el mismo nivel que el año 1991. Desde el 2004 el mismo ha caído en un 27%. La Tesorería de Seguridad Social en su informe de este año dice que el 81% de la población que cotiza gana menos de RD$ 25,000.00 al mes. En el año 2012 el Ministerio de Trabajo dijo que el 85% de la población dominicana gana menos de la cifra anteriormente señalada.

Según cifras del Banco Central de la República Dominicana, en promedio la canasta básica (incluye todos los quintiles) es de RD$ 27, 968.32. Una cifra que se le hace imposible a los dominicanos alcanzar, cuando en las grandes empresas cerca del 40% de los empleados ganan el salario mínimo más alto de RD$ 12, 873.00. En las medianas el 61% gana el mínimo más alto para ese tipo de empresas que es de RD$ 8,850.00 y en las pequeñas el 80% gana el mínimo de RD$ 7, 843.00; las empresas pequeñas generan el 50% de los empleos formales que se generan en el país.

Colocando esta realidad en perspectiva, vemos que alguien miente aquí, porque sin un incremento del empleo, ni del salario real y ni una reducción significativa de la canasta básica, no puede haber movilidad social, y por ende una reducción de la pobreza, y como resultado un crecimiento de la clase media. Queda demostrado que una vez más el gobierno de Danilo Medina le miente al país de una bonanza económica que no existe en números y que no perciben la mayoría de los dominicanos.

Durante su alocución ante la Asamblea Nacional, el presidente Medina hizo mención al crecimiento económico sin parangón que experimentó la República Dominicana en el año 2016, que fue de 4.6%. Sin embargo, el sector que aportó más a ese crecimiento real del PIB fue el subsector de bares y restaurantes con un 6.8%, que pertenece al sector turismo. Vale la pena acotar que el impacto del valor agregado del PIB es de apenas un 8.4%, y es un sector que genera pocos empleos formales.  Y en cambio sectores que tienen mayor incidencia en la generación de empleos y en el valor agregado del PIB crecieron en mucho menor medida, tales como el comercio, construcción y manufactura local, experimentaron crecimiento de 3.0%, 3.7% y 3.0%, respectivamente. Es una de las tantas razones por las cuales el pueblo dominicano no siente el llamado “crecimiento económico.”

En otro tenor, el presidente Danilo Medina hizo mención a la “Revolución educativa” que ha realizado su gobierno en el área educativa con la implementación del 4% del PIB para este sector. Esta ha sido una falacia y sus ejecuciones presupuestarias en esta materia se han hecho con poca transparencia. Por ejemplo, de cada 100 pesos del presupuesto de educación, el Ministerio solo destina 1.30 para la capacitación de maestros, es por esa razón que el país no va a mejorar del lugar 146 de 148 países en calidad de educación si continúa esa tendencia. En otro tenor, 18% del presupuesto de educación se destina a la construcción de escuelas, lo cual vemos muy bien, pero el gobierno debe manejar con más transparencia la ejecución del presupuesto para la construcción de esas escuelas. Por ejemplo, las 9 escuelas que inauguró el presidente Medina en Azua en agosto de 2015, el gobierno dijo que gastó 524 millones de pesos en la construcción de dichas escuelas, pero en realidad solo gastó 324 millones de acuerdo con las cubicaciones de los años 2013, 2014 y 2015. La inversión en educación se ha ido en la corrupción rampante que arropa a este gobierno.

Un tema que el presidente obvió totalmente de su discurso de rendición de cuentas fue sobre la salubridad de las finanzas públicas, y la consolidación fiscal que recomendó el Fondo Monetario Internacional (FMI) en su última visita al país para resolver el problema fiscal del gobierno. La consolidación fiscal no existe en el manejo de las finanzas públicas por parte del gobierno de Danilo Medina. En el presupuesto aprobado por el Congreso el déficit fiscal se mantiene por tres años más. El déficit fiscal del gobierno a septiembre de 2017 fue de un 2.5% del PIB, unos RD$89,00 millones, en el 2017 se proyecta en un 2.4% del PIB, equivalente a unos RD$86,999 millones para el 2018. En otras palabras, estas proyecciones marcarían un desorden fiscal sin precedentes, ya que marcaría exactamente una década desde la última vez que el país tuvo un superávit fiscal desde el 2007. Estamos ante un modelo económico basado en el endeudamiento y el despilfarro.

El gobierno de Danilo Medina y el PLD han cacareado por poco más de 13 años de gobiernos consecutivos una supuesta estabilidad macroeconómica sin precedentes en la historia del país, con un crecimiento económico sin comparación en el mundo, que sólo era equivalente al de la economía china. Pero la triste realidad es otra, ese supuesto crecimiento económico que ha exhibido el país ha sido sobre la base de un endeudamiento indiscriminado, el gobierno toma prestado para cubrir déficits del sector público consolidado que incluye al sector eléctrico y el Banco Central, que en la actualidad alcanza un 5% del PIB según el FMI, para financiar el presupuesto general de la nación, a través de una carrera alocada de emisiones de bonos por parte del Banco Central y Hacienda.

La deuda del Banco Central es otra bomba de tiempo que pone en tela de juicio la supuesta estabilidad macroeconómica alcanzada durante los gobiernos de Danilo Medina y el PLD. Dicha deuda que ascendía a RD$ 89,434 millones el 16 de agosto de 2004, que en gran medida alcanzó esos niveles durante la crisis financiera que vivió el país en el 2003; donde el Banco Central emitió Certificados de Inversión como medida de preventiva para reducir la base monetaria y contener la presión inflacionaria que vivía el país como consecuencia del salvamento del sistema financiero. Hoy dicha deuda asciende a RD$ 479, 034.5 millones al 4 de septiembre de 2017, poco más de 10 mil millones de dólares. Esa es una de las principales razones por la cual la economía dominicana ha perdido competitividad en la última década debido que a consecuencia de esas medidas de política monetaria restrictivas adoptadas por el Banco Central nuestra moneda se ha sobrevaluado con respecto al dólar, es decir se ha apreciado de una manera artificial, lo que ha provocado una caída considerable de nuestro sector exportador, y nuestros sectores claves generadores de divisas como lo son las Zonas Francas y el turismo. Por consiguiente, de continuar esa política monetaria restrictiva es muy difícil que esos sectores se beneficien de esas medidas de liberación del encaje legal de 23 mil millones de pesos que mencionó el presidente Medina en su discurso de rendición de cuentas ante la Asamblea Nacional.

En otro tenor, el manejo de la deuda pública y los recurrentes déficits fiscales del Gobierno en los últimos años entran en franca contradicción con esta adopción de una política monetaria expansiva por parte del Banco Central. Una muestra de ello es lo siguiente: El 16 de agosto del 2004, la deuda pública consolidada de la República Dominicana ascendía a 9,705 millones de dólares, hoy dicha deuda asciende a poco más de 40,994 millones de dólares, si incluimos la deuda flotante del Gobierno (comercial y con los generadores eléctricos), de acuerdo con el Ministerio de Hacienda. De acuerdo con el Fondo Monetario Internacional la deuda como porcentaje del PIB para finales de 2017 fue de 52%, es decir que cada 100 pesos que genera la economía deberán pagar 52 por sus compromisos financieros. Sólo para el año 2017, el Gobierno tendrá que destinar 22% de los ingresos tributarios para el pago de los intereses de la deuda solamente sin incluir el capital, muy por encima del 18% de Grecia con una deuda del 175% del PIB en 2015 y del 3% de Japón que tiene una deuda como porcentaje del Producto Interno Bruto del 300%. En pocas palabras en la coyuntura actual la deuda dominicana es más volátil y riesgosa que la deuda japonesa y griega, ya que a fin de cuentas la deuda se paga con los ingresos tributarios no con el PIB.

Actualmente la presión tributaria del país es de un 14% del PIB, es decir que de cada 100 pesos que genera la economía dominicana, el gobierno central recibe por concepto de ingresos tributarios 14 pesos. En el presupuesto del 2017, el gobierno tiene comprometido en salarios, y adquisición de bienes y servicios el 6% del PIB, en el pago de intereses del servicio de la deuda US$ 3,552.4 millones de dólares (esto incluye deuda extranjera y local), eso representa el 3% del PIB, en amortizaciones y cuentas por pagar 3% del PIB (estos datos son del presupuesto del 2017). En otras palabras, en sólo tres partidas el gobierno tiene comprometido 12 de los 14 pesos que recibe por concepto de ingresos tributarios, lo que deja al gobierno en una situación de estrechez fiscal insostenible, lo que no le permite hacer frente a las demandas sociales que exige la población dominicana.

Autor: Lic. Julio Eduardo Díaz Sosa (Economista y Financista)

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