Quirino, reelección de Danilo, su hermana Yomaira y la demanda contra Salvador Holguín

Existe una frase popular que dice “ten cuidado a quien pisas cuando vas subiendo, porque podrías encontrártelo a tu regreso”. Es una expresión que suelen soslayar algunas personalidades cuando ocupan posiciones cimeras en las diferentes áreas de sus vidas en que se desenvuelven.

Quien conoce a la presidenta de la Cámara de Diputados, necesariamente tendrá que asociarla con la dignidad, el decoro, la decencia, la prudencia y el trabajo arduo y tesonero. Es una dama que ha trillado muy bien el camino hacia el altar en que se encuentra, con una trayectoria acrisolada y propios méritos.

 Ha sido un secreto a voces que ella fue determinante en la designación de un Jefe de la Policía (hoy Director General), que tal vez a no ser por la cobija de un árbol tan frondoso, el camino que le hubiese tocado habría sido la jubilación. Pues a nadie le es ajeno que a esos cargos se asciende por vínculos cercanos con el anillo presidencial, en virtud de que es una persona que periódicamente debe despachar con el Presidente de la República.

Recientemente, al periodista Salvador Holguín, con esa manera “espontánea” que tiene de decir las cosas, se le ha atribuido expresar: “el Jefe de la Policía llegó a ese cargo por un braguetazo a alguien cercano al Presidente”.

Se dice que alguien ha dado o pegado un braguetazo cuando repentinamente sube de nivel económico y/o social mediante el matrimonio; definiéndolo el Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua como “casarse por interés con una mujer rica”, aunque en la actualidad se usa tanto para hombres como para mujeres.

De ser cierto que ese periodista haya dicho lo que se le atribuye, desconocía yo que la esposa del Director General de la Policía, tenga vínculos tan cercanos al presidente, como tampoco la diferencia económico-social existente en esa honorable pareja. Cada persona debe ser responsable de lo que dice, mas no de lo que otros interpretan.

La presidenta de la Cámara de Diputados, el periodista Salvador Holguín y el Director de la Policía Nacional

Se ha hecho viral la demanda por difamación e injuria que ha interpuesto la presidenta de la Cámara de Diputados en contra del periodista Salvador Holguín. No conozco las causas de tal acción legal, pero dicen que es por los comentarios vertidos por éste, respecto al “braguetazo”. Si fuese el caso, creo que la honorable dama fue muy mal asesorada. Algunas veces el poder mismo nos endosa al entorno personajes que lejos de sumar, nos restan. Sea quien sea el “mago” que le asesoró a incoar semejante adefesio legal, más que un amigo es un ignorante o su enemigo.

Si la memoria no me traiciona, fue ese mismo periodista que con toda su “espontaneidad” y de proceder muy sui géneris, colocó en palestra pública el “Quirinazo”, y se le atribuye haber sido un plan orquestado por cercanos colaboradores del presidente para descalificar a su más importante competidor a lo interno del partido. A veces se es bueno para unas cosas, pero malo para otras.

Hay un refrán popular que dice: “en la medida que más se bate aquello, mas hiede”. Si es cierto que todos tenemos el sagrado derecho de defender nuestra honra y nuestra reputación, no es menos cierto que debe ser cuando éstas son atacadas. “A confesión de parte, relevo de prueba”. El mismo periodista ha esgrimido que nunca ha tocado a la dama en sus comentarios, que lejos de ser su detractor es un defensor de su honorabilidad y trayectoria; que alguien se ha propuesto ponerlos a pelear.

Con semejante argumento, no llegará muy lejos el caso para que el comunicador sea descargado por “no haber difamado a quien se le atribuye difamar”. La única persona con calidad jurídica para hacerlo, es la esposa del Director, quien lejos de tomarlo como una ofensa debería sentirse halagada por atribuirle más poder del que ostenta.

Creo que con la ascendente carrera política de la honorable Presidenta de la Cámara de Diputados, sería una insensatez e inmadurez política de su parte persistir en mantener un pleito con alguien a quien no le interesa pelear. La prudencia y la cordura deben primar por encima de todo. “Es mejor un mal arreglo que un buen pleito”. Esa honorable dama posee una impronta intachable. Este país tiene cosas más importantes que demandan de su atención.

Por: Cristian Hidalgo